¡El dinero no lo es todo en la vida!

2020-05-25T21:41:33-04:00 15 de marzo de 2020|BOLETÍN|

Domingo, 15 de abril de 2020

¡El dinero no lo es todo en la vida!

Pocos temas despiertan tanto interés como el dinero y las posesiones materiales. Cada vez más nos encontramos con personas atrapadas en los juegos de lotería y azar, y por lo tanto en asuntos de “suerte”. Pero no es sólo en el mundo donde se advierte en estos días el gran interés por el dinero y las posesiones materiales, sino también en creyentes en particular.

Algunos cristianos viven dentro de las iglesias con los mismos intereses terrenales que la gente del mundo y, en consecuencia, con las mismas tendencias y prioridades por las cosas materiales de una manera desmedida u opuesta a la vida cristiana. Y suelen decir que las ganancias materiales, el progreso en el trabajo, la prosperidad en los negocios, etc., son una bendición de Dios. ¿Será verdad que todo bien terrenal y/o material es una bendición de Dios? ¡Cuidado con esta forma de pensar y vivir!

En primera a Timoteo, 6:6-10, leemos: “Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.”

El dinero no lo es todo en la vida. Don Francisco de Quevedo, escribiendo su famoso poema “Poderoso caballero es don dinero”, expresa la visión generalizada que se tiene del dinero como el “todopoderoso” dios. Pero la verdad es que no lo es. Sin embargo, el dinero sirve para demostrar lo pequeño o lo grande de nuestra estatura espiritual.

Una parábola referida por el Señor Jesús nos cuenta que “la heredad de un hombre rico había producido mucho.” Este hombre que se jactaba de su fortuna llegó a decir: “Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate.” Al poco tiempo, una voz le dijo: “Necio, esta noche vienen a pedir tu alma; y lo que has provisto, de quién será?” Y la historia termina diciendo: “Así es el que hace para sí riqueza, y no es rico para con Dios” Lucas 12: 16-21.

Otro caso es el de un hombre joven, que parecía dispuesto a tomar el camino que el Señor Jesús le estaba señalando para obtener la verdadera felicidad. Sabía mucho de religión. Recordaba los mandamientos de la ley de Dios, excepto el último. Para este joven, como para tantas personas en el día de hoy, el gran obstáculo fue el amor al dinero. Cuando Jesús le dijo: “Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, y sígueme.” Lucas 18: 18-30, el joven se puso muy triste, porque amaba las riquezas de este mundo más que a Dios.

¡NO! El dinero no lo es todo en la vida. Por eso la Biblia nos enseña: “Es mejor lo poco con el temor de Jehová, que el gran tesoro donde hay turbación. Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, que de buey engordado donde hay odio.” Proverbios 15: 16, 17.

El consejo de la Biblia es que cada uno trabajando sosegadamente coma su propio pan. En lugar de gastar lo poco o lo mucho que puedan tener, muchos juegan a la falsa esperanza de que algún día se sacaran “el gordo”. Sin embargo, la Biblia aconseja a no ser víctima de la codicia, el egoísmo y la avaricia.

La felicidad que necesitamos no llega con el dinero. Dios es el que provee las riquezas. “Los bienes que se adquieren de prisa al principio, no serán al final bendecidos.” Proverbios 20:21. “No te afanes por ser rico; sé prudente, y desiste. ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ninguna”. Porque se harán alas como alas de águila, y volarán al cielo.” Proverbios 23:4,5.

Muchas veces creemos que nosotros si sabemos lo que queremos y lo que nos conviene. Pensamos que la Biblia está obsoleta, anticuada o inadecuada a las circunstancias actuales. Creemos que nuestro mundo es distinto a la de la época de los profetas, apóstoles y creyentes del primer siglo. Además, preferimos confiar en la propaganda subliminal del amor al dinero, antes que en el mensaje de la Biblia.

¡Esto es grave! El Señor Jesús dijo: “No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que no tenéis necesidad de estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.” Mateo 6: 31-34.

Un hijo de Dios no debe vivir de acuerdo a las costumbres y normas del mundo. Por eso la Escritura nos exhorta a que no nos conformemos a este mundo, sino que comprobemos cual es la voluntad de Dios, que es buena, agradable y perfecta (Romanos 12: 1-3).

No confíe en el dinero, ¡dependa de Dios! Disfrute de las buenas, agradables y perfectas bendiciones de Dios. También disfrute del dinero bien ganado, producto del esfuerzo y del trabajo diario. Sin embargo, nada que pueda conseguirse sin sacrificio y trabajo es verdaderamente valioso. No es pecado tener dinero, pero si es pecado trabajar sólo por amor al dinero.

E.D.A.

Motivos de Oración

Salud: “Coronavirus (COVID-I9)”, Casimiro Borjas, Maria Cáceres, Ana de Eduardo, Rafael Aguilar Díaz, Rafael Velásquez, Maritza de Denis, Ivonne Gavazut; Domingo Martínez, María de los Angeles Bellorin (8 años), Dilis de Sánchez (recuperación), Sindys Gomes, Elena de Asenjo (recuperación), Ruth de Dominguez, Dinamarca de Cárdenas, Guilmer Rivera, Dióber Rosales, Miralys Alcalá, David Rodríguez, Alejandro Cruz lzaguirre, Marvis Monserratte de Colmenares, Elaine Barcelo de Acosta (recuperación), Margarita de Higuita,Nita de Grafia, Jesús Medina.

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