La hora de la fe

2020-03-29T06:06:34-04:00 26 de marzo de 2020|E.D.A.|

“Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardaré, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.” Habacuc 2:3.

El mundo está bajo el dominio del mal. No es fácil llevar a cabo ciertos planes a su debido tiempo porque la maldad del hombre natural, sin Cristo y sin esperanza, promueve la desgracia de otros.

Para alcanzar su propósito, el hombre malo se vale de los demás. Sin embargo, en el Salmo 1: 4-6, el autor contrasta entre la vida de la persona justa y la vida de la persona impía: “No así los malos, que son como el tamo que arrebata el viento. Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio, ni los pecadores en la congregación de los justos. Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá.”

Tal vez parezca que la misericordia de Dios tarda en venir, pero es segura. El Señor, en su sabiduría infalible, ha ordenado el tiempo de la salida del mal, del hombre perverso, de las miserias de la enfermedad y del poder del pecado; pero el poder benevolente de Dios, llegará. El momento que Dios escoge es el mejor.

Nosotros tenemos prisa, pero el Señor actúa en el tiempo que Él ha señalado. Dios nunca llega antes de tiempo ni se retrasa. Lo dicho por Habacuc no es letra muerta, como algunas veces podemos vernos tentados a creer que tal promesa no se cumplirá. Pero, aunque nos parezca mentira no es realmente así. Tengamos paciencia porque pronto veremos la fidelidad del Señor. Ninguna promesa suya faltará, “y no mentira”. Ninguna promesa suya se perderá en el silencio, en el toque de queda, ni en el tiempo de estado de alarma nacional, “porque sin duda vendrá.”

Habacuc preguntó a Dios por qué los malos prosperan mientras que los justos sufren. La respuesta de Dios fue: “He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá,” Habacuc 2: 4.

Los creyentes debemos confiar en que Dios dirige todas las cosas de acuerdo con sus propósitos. La confianza plena en Dios significa creer en sus promesas aun cuando no comprendamos por qué ocurre tanta desgracia en la actualidad.

“Aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.”

E.D.A.