Escape hacia Dios

2020-08-15T00:32:28-04:00 5 de abril de 2020|SERMÓN|

Extracto del mensaje

Estos son días muy difíciles, pero no estamos desamparados ni olvidados por nuestro Dios. Job no es un libro de fácil lectura. Sin embargo, su contenido es una vía de escape hacia Dios.

Quizá el principal mensaje del libro se refiere al misterio del sufrimiento. Si bien el libro no explica claramente la razón por la que sufren los justos, sin embargo arroja acerca de la bondad de Dios para con sus hijos.

Job era justo y recto de mente y corazón, piadoso y amoroso con su familia y sus amigos, y el sufrimiento no le fue enviado como castigo por algo malo, sino como una prueba para revelar su carácter santo, y para educarlo e instruirlo como un hombre de Dios.

¡Qué notable historia de contrastes la de Job! Por ejemplo, en él tenemos prosperidad y penurias, riquezas y andrajos, certezas y dudas, felicitaciones y críticas al más alto precio. Pero un gran hombre de Dios.

¿Somos nosotros capaces de mirar más allá de los sufrimientos y seguir confiando en el amor, la fidelidad y la providencia de Dios? ¿Llegamos a comprender que lo que Dios permita siempre será lo mejor para nosotros?

La fe y la santidad es lo que Dios más busca en nosotros. El no garantiza la prosperidad económica, una buena salud corporal, ni tampoco un buen empleo. Si eso fuera así, la gente creería en Dios sólo para hacerse feliz en este mundo. Dios no es una póliza de seguros para que asuma todas nuestras crisis humanas. Dios, si es, “..mi luz y mi salvación; Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿De quién he de atemorizarme? (Salmo 27: 1,2).

En la situación que nos encontramos actualmente, parecería imposible seguir creyendo y confiando en Dios. Sin embargo, el testimonio de Job acerca de Dios nos debe convencer y ayudar a decir lo que él mismo dijo en el capítulo 1: 21,22 “…Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudó volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno. Capítulo 13: 15,16 “He aquí, aunque él me mataré, en él esperaré; no obstante, defenderé delante de él mis caminos, y el mismo será mi salvación, porque no entrará en su presencia el impío”. Capítulo 19: 25-27 “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios; al cual veré por mí mismo, y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro de mí”.

Job fue un hombre cuestionado por Satanás, por su mujer y por sus amigos, pero elogiado y amado por Dios, dada su fidelidad a Él. Nosotros necesitamos confiar en la ciencia, en los médicos y en las medicinas, pero más necesitamos confiar en Dios. Que todo cristiano pueda vivir la implicación del primer versículo del libro de Job: “Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job, y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.”

E.D.A.