Dios sabe lo que necesitamos

2020-05-25T21:34:47-04:00 28 de octubre de 2018|BOLETÍN|

Domingo, 28 de octubre del 2018

Dios sabe lo que necesitamos

Entre las múltiples experiencias en la vida de cada ser humano existen momentos de felicidad y otros de dificultad, tiempos buenos y tiempos malos, incluso algunas épocas en las que todo parece rutinario y carente de propósito; lo cierto es que son experiencias en gran medida impredecibles e incontrolables, así como lo es el clima.

Cuando le sumamos a estas experiencias las numerosas y exageradas expectativas que suelen construirse a nuestro alrededor, pudiesen parecer abundar más las vicisitudes que los buenos momentos; siguiendo el ejemplo del clima, es como querer tender la ropa bajo un fuerte sol cuando hay lluvia, o querer reposar una tarde con el relajante sonido de una suave lluvia cuando hay un inclemente y caluroso sol, esto es debido a que las expectativas del mundo suelen estar muy afuera del marco de la realidad y muy desfasadas de los tiempos que realmente tiene cada cosa, el vivir de esta manera produce excesos de frustración constante acompañada de amargura y falta de gratitud.

Las falsas expectativas pueden hacernos ver más necesidades de las que realmente existen y traernos una aflicción de espíritu angustiante, al punto de poder enceguecernos antes las bendiciones con las que Dios nos suple constantemente, e incluso nos impide ejercer la hermosa práctica de la gratitud.

Cuando todo parece ir viento en popa no hay mayor cosa que hacer que disfrutar del tiempo de quietud siendo agradecidos con nuestro Dios por sus bendiciones, pero cuando todo parece ponerse mal, problemas tras problemas, ¿acaso no contamos con ese mismo Dios Todopoderoso que nos ha provisto de grandes momentos de bendición?

Quienes somos de Cristo contamos con verdaderas promesas bíblicas como las que encontramos en el Salmo 34: 10 donde dice: “Los leoncillos necesitan, y tienen hambre: pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien”, y en el Salmo 37: 23-25 dice. “Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino. Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano. Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan”.

Dios no nos ha prometido estar exentos de problemas, pero sí nos ha prometido su amor y cuidado en medio de las dificultades que nos presenta este mundo corrompido. En Juan 14:27 leemos: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”, y en Juan 16:33 dice: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”.

Aún en los momentos de mayores angustias donde sentimos que todo se sale de control, podemos identificarnos con súplicas de siervos de Dios que pasaron y vencieron situaciones similares como la que en Salmos 144: 7 leemos: “Envía tu mano desde lo alto; redímeme, y sácame de las muchas aguas, de la mano de los hombres extraños”, y mediante la oración entregar el control en manos del Señor.

Si durante el buen tiempo hemos tenido motivos para agradecer a nuestro Dios y en los momentos difíciles también lo hacemos, la gratitud potenciará nuestra fe a través de una esperanza real en un Dios Todopoderoso. La gratitud nos mantendrá conscientes de las bendiciones de nuestro Dios, nos dará paz en medio de la tormenta y nos librará de las angustias causadas por expectativas que de un momento a otro se volverán pasajeras y sin importancia, pues no tienen trascendencia en el Reino de Dios. La herramienta por excelencia para combatir cualquier exceso de angustia en nuestras vidas, es la comunicación con nuestro Dios a través de la oración donde abunda la gratitud, y el estudio diario de la Biblia, como ejemplo de ello encontramos textos como Mateo 4: 4 y Mateo 6: 33.

Durante nuestra constante comunicación con Dios descubriremos cuales cosas tienen realmente importancia y valor trascendental en la vida cristiana, y a ser agradecidos por ellas, porque por medio de la paciencia y la fe las recibiremos.

En el tiempo del fin de este mundo, todo lo que hoy pueda angustiarnos en exceso alimentado por los vanos y falsos ideales de felicidad a nuestro alrededor, no tendrá importancia alguna; pues vendrán riquezas en gloria de todo el tesoro que hayamos puesto en el cielo por medio de nuestro corazón confiado en esa gloria venidera (Mateo 6: 19-21). En Mateo 6:8 oímos de Jesús: “No os hagáis, pues, semejantes a ellos (hablando de quienes oran por motivaciones equivocas); porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis”. En el mismo capítulo de la oración modelo que el Maestro por excelencia nos enseña, nos invita a tener la confianza de que tendremos nuestro sustento diario. “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy”.

Todos tenemos necesidad y Dios sabe lo que necesitamos, aún más que nosotros mismos, porque nadie nos conoce mejor que Él, y si nos ponemos en sintonía con nuestro Dios, aprenderemos a disfrutar de una mayor cantidad de momentos de felicidad aún en medio de las dificultades; aprenderemos a agradecer por la lluvia para el descanso y el riego de la tierra y por el sol para secar muestras ropas y para el crecimiento de las plantas.

El deseo de nuestro corazón debe centrarse en Cristo y el Reino de los Cielos, no en lo pasajero de este mundo, así completaremos la paz perfecta que nos ofrece Jesús. Porque cuando perdemos el control delante de nosotros mismo ante Dios derramándonos completamente delante de su presencia, entonces Él toma el dominio de nuestras vidas y hace que ocurran cosas milagrosas (Jeremías 33:3).

Oremos constantemente a Dios, leamos con sed su Palabra, agradezcamos sin ser olvidadizos y seamos pacientes por medio de la fe en nuestro Dios Todopoderoso que nos ama.

Isaac Quintero