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Jesús gana

2020-05-26T13:15:58-04:00 24 de abril de 2020|ARTÍCULO|

En una oportunidad me encontraba haciendo la lectura de un pequeño libro cristiano, y encontré un relato que llamó mi atención. Era sobre un profesor que se encontraba caminando en el recinto universitario y en su recorrido se consiguió con un custodio (vigilante) que estaba leyendo la Biblia durante su hora de almuerzo. El profesor le preguntó qué estaba leyendo. “Apocalipsis”, respondió el custodio, a lo que el profesor le dice, “estoy seguro que usted no entiende lo que ese libro quiere decir” dijo el profesor de manera condescendiente. “De hecho sí”, respondió el custodio, “significa que Jesús gana”.

La verdad que es gracioso escuchar una respuesta tan incisiva y a la vez simple por parte de una persona sencilla con relación a cómo asimila el contenido de este libro sagrado y en especial, de su última parte.

Al enfrentar desafíos de la vida, es importante tener claro que al final ¡Dios siempre gana!, ya que sus planes se encuentran en la senda de la victoria. Es infinitamente más sabio unirse a su voluntad en vez de ir contra ella. Muchos de nosotros hemos experimentado, si no una, muchas dificultades a diario. Al respecto, en Venezuela nos ha tocado vivir situaciones de hambre; escasez fuerte de alimentos; pérdida del poder adquisitivo de nuestros ingresos; pérdida de familiares y seres queridos, bien sea, por la falta de medicinas o en mano de la delincuencia; inmigración forzada de seres queridos; fallas en los servicios de luz, agua, gas e internet, entre otros problemas.

Una lista larga de problemas, a los cuales nos hemos enfrentado, pero si nos tocara extraer algún pasaje bíblico que nos permita reflejar situaciones difíciles vividas por algunos personajes importantes, se encontraría en el libro de Rut. Dios estableció providencialmente el escenario para que Booz rescatara a Rut y a Nohemí de una vida de pobreza y de la vergüenza de no tener un heredero. Rut 4:13 dice: “Booz, pues, tomó a Rut y ella fue su mujer; y se llegó a ella, y Jehová le dio que concibiese y diese a luz un hijo”.

Rut podría haberse vuelto una mujer sola y amargada por su condición de joven viuda, y Booz, ¿por qué no? pudo haber pensado que, como extranjera, ella no merecía que él le dedicara su tiempo.

Pero ambos reconocieron la mano de Dios en las circunstancias de sus vidas y se unieron a su plan para satisfacer las necesidades de ellas –Rut y Nohemí–. Lo mejor de esa historia no termina allí. La salvación del mundo estaba aún por venir por medio de sus descendientes –primero David– y luego Jesús (Mateo 1:5-16).

Si analizamos en profundidad el mensaje destacado del libro de Rut, se observan cuatro personajes interesantes:

  1. Booz: figura de Cristo. Fue quien redimió a Rut, Rut 4:9.
  2. Rut: figura de la iglesia. Ella es redimida por Booz, Rut 4:13.
  3. Orfa: figura de aquellos que se vuelven atrás, Rut 1:14-15.
  4. Nohemí: figura de los que son restaurados, Rut 1:22.

Ya para concluir, independientemente de los problemas que estemos afrontando, podemos competir con el plan de Dios y seguir adelante con nuestra propia agenda o podemos unirnos al plan de Dios y ser parte del lado ganador. La elección es nuestra.

Vivamos con aceptación plena todas las vicisitudes que tengamos en la vida. Siempre debemos recordar el regalo de la vida eterna, mientras que nuestra permanencia en la tierra es muy corta. Por ello tengamos paciencia y veamos el lado positivo de cada dificultad, porque los planes de Dios siempre llevan a la victoria.

“…puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciado el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (Hebreos 12:2).

Hector Silva