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¿Qué tienes en tus manos?

2020-05-08T15:25:07-04:00 2020, mayo 8|ARTÍCULO|

Cuando Dios da la vida, provee al ser humano de talentos y capacidad de adquirir habilidades. Si la persona recibe al Señor Jesucristo como su único y suficiente Salvador, el Espíritu Santo le da dones (1 Corintios 7.7b). Este conjunto de talentos, habilidades adquiridas y dones recibe el nombre de dotación [1]. Y todos los cristianos tienen una dotación particular. De allí la pregunta: ¿Qué tienes en tus manos?

Una historia, relatada por el hermano Carlos Cárdenas, en el libro Alimento para el alma [2], dice así:

Nunca se propuso ser inventora, solo intentaba solucionar los problemas que le provocaba su poca experiencia en mecanografía. Su formación de artista le hacía estar acostumbrada al uso de pinturas y tintas. Un día intentó crear un producto con el que lograra tapar las faltas de mecanografía que cometía en el trabajo. Tras diversos intentos, elaboró una sustancia blanca que se secaba rápidamente y servía para ello, así que la puso en una botella y se la llevó al trabajo. Cuando cometía algún error extendía la sustancia sobre el papel con un pequeño cepillo y luego volvía a escribir encima. En 1956 convirtió su cocina en un laboratorio, por la demanda de sus compañeros y amigos. En 1967 creó su propia compañía, la “Liquid Paper Corporation”. En 1976 vendió 29 millones de botellas. Bette Nesmith Graham creó dos fundaciones para ayudar a las mujeres a encontrar maneras de ganarse la vida. Murió en 1980, seis meses después de vender su empresa por 47,5 millones de dólares.

Esta historia relata la manera como esta mujer resolvió un problema a partir de su habilidad artística.

La Biblia tiene distintos ejemplos de personas que resolvieron situaciones problemáticas con el uso de sus manos. Véanse algunos ejemplos. Moisés tenía una vara (Éxodo 4.2); Bezaleel era un artesano lleno del Espíritu de Dios (Éxodo 31.1-5); la viuda de Sarepta sólo tenía un puñado de harina, un poco de aceite y dos leños (1 Reyes 17.4); Rut recogió espigas en el campo de Booz (Rut 2.2-17); David era músico (1 Samuel 16.23); Daniel interpretó la escritura en la pared (Daniel 5.1-28); el muchacho tenía cinco panes y dos pescaditos (Juan 6.9); la viuda sólo tenía dos moneditas (Marcos 12.42-44); Bernabé vendió su propiedad y trajo el dinero a la iglesia (Hechos 4.37); Pablo hacía tiendas (Hechos 18.3); Jesús era carpintero (Marcos 6.3). Y así hay muchos más ejemplos en la Escritura.

¿Qué tienes en tus manos para servir al Señor? ¿Qué tienes en tus manos para proveer para tus necesidades? ¿Qué tienes en tus manos para ayudar a otro? ¿Qué tienes en tus manos para adorar a Dios?

El evangelio según Mateo relata la parábola de los talentos (Mateo 25.14-30). Dos siervos multiplicaron sus talentos y fueron premiados, uno lo escondió… y perdió.

El cristiano tiene una dotación, grande o pequeña, que le fue dada por Dios. Este tiempo de cuarentena o cualquier otra circunstancia adversa es una oportunidad para descubrir habilidades ocultas, despertar talentos dormidos, reforzar capacidades activas, aprender nuevas destrezas. En Internet hay tutoriales para enseñar multiplicidad de actividades, quizás en su casa haya alguna revista que enseñe a bordar, tejer, algún idioma, algún plato de cocina nuevo, etc. También puede tener cerca personas que conozcan algún arte o alguna técnica y aprender de ellos. La variedad es amplia y la creatividad, infinita. Simplemente tomar la iniciativa de prepararse, de adquirir una nueva habilidad.

Y al final de esta situación de encierro, cada persona, con habilidades y fuerzas renovadas, puede servir al Señor con algo nuevo, proveer para las propias necesidades con una actividad adicional y ayudar a otros con sorpresas y novedades. “Cada cual ayudó a su vecino, y a su hermano dijo: Esfuérzate” (Isaías 41.6).

¿Qué tienes en tus manos? Junto con la dotación, el regalo más grande: la salvación. El lema de los Rayitos de Sol es: “Servíos por amor, los unos a los otros” (Gálatas 5.13b). La tarea es servir con lo que tenemos en las manos y así llevar la luz de Cristo y el mensaje de amor y salvación de nuestro Señor a otros.

¡Qué para el Señor sea la gloria y para nosotros su bendición!

Máryori V. González


[1] Clinton, J. R. (1988). La Formación de un líder. Colorado, EUA: NavPress.

[2] Radio Transmundial. (2019). Alimento para el alma, volumen 18. Bogotá, Colombia: Buena Semilla.

ANUNCIOS

Estimados hermanos:

El sermón de hoy será publicado el día miércoles 20 de octubre. Y la publicación de las clases de la Escuela Bíblica Dominical se mantiene en el horario de 9:30.

3 Juan 1:2

“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.”