La hora de la fe

2020-05-17T08:14:38-04:00 13 de mayo de 2020|E.D.A.|

Pocos “sustitutos” en las Sagradas Escrituras fueron tan efectivos en la fe como Eliseo, quien sucedió a Elías como profeta de Dios en Israel. Eliseo tuvo un gran ejemplo en Elías. Permaneció con su maestro hasta los últimos momentos de la vida en la tierra.

Tanto Elías como Eliseo, concentraron sus esfuerzos en las necesidades particulares de la gente que los rodeaba. La Biblia registra dieciocho encuentros de Eliseo con gente necesitada de Dios. Él sabía que todo lo que somos, tenemos y necesitamos proviene de Dios. Preste atención a esto: “Y se levantó de mañana y salió el que servía al varón de Dios, y he aquí el ejército que tenía sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros. Entonces su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿qué haremos? El le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos. Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo”, 2 Reyes 6:15-17.

El siervo de Eliseo ya no tuvo más miedo cuando vio unas huestes de ángeles que estaban allí para cuidar de ellos. Sin embargo, el criado del profeta no tenía abierto los ojos de la fe para ver las poderosas fuerzas celestiales que los rodeaban, listas para actuar en defensa del pueblo. ¿Vive usted con la seguridad que brinda el versículo 16, “… no tengas miedo porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos”? No tema; porque: “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los defiende”, Salmo 34: 7.

La Biblia revela que Dios está haciendo más por su pueblo de lo que podemos imaginarnos. Eso sí, ¡hace falta la fe, no podemos darnos cuenta de las cosas por medio de la vista! Cuando nos enfrentamos a las dificultades que parecen infranqueables, recordemos que los recursos espirituales fundamentados en Dios están ahí aún cuando no podemos verlos con los ojos físicos. Veamos a través de los ojos de la fe y de la esperanza que “… si Dios es por nosotros, ¿Quién contra nosotros?”, Romanos 8: 31. ¿Cree que por no ser usted lo suficiente bueno, Dios no lo ayudará? ¿Piensa o siente que el socorro y la salvación son para otros menos para usted? Entonces los versículos relacionados con el profeta Elíseo le vienen muy bien. Si usted no ve a Dios obrando en su vida, probablemente haya un problema con su visión espiritual y no por un problema de Dios. “… No te desampararé, ni te dejaré”, Hebreos 13: 5b. Por medio de la lectura de las Escrituras y de la oración, el Señor puede abrir los ojos de nuestro entendimiento a la realidad maravillosa de que Él siempre está presente, nos defiende y frustra las intenciones destructoras del maligno. “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido, mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo”, 1 Juan 4: 4.

Una de las condiciones más tristes de algunos creyentes es leer la Palabra de Dios con un velo sobre el corazón, pasar por encima de todos los maravillosos testimonios de gracia y amor como los del profeta Elíseo. Dios habría estado maravillado de su testimonio.

Como Eliseo, debemos tomar una postura en contra de la incredulidad semejante a la de él. ¡Cómo influyó positivamente el testimonio del profeta en la gente que lo rodeaba! El creyente ha nacido de nuevo para dejar de ser un ciego espiritual. Salmo 119: 18 dice: “Abre mis ojos, y miraré Las maravillas de tu ley”. Esta visión espiritual hace al hombre feliz.

En este tiempo los enemigos de la Verdad son muchos, influyentes, entendidos y astutos, y la vida cristiana sufre en manos de ellos. Todos nuestros enemigos son espirituales (Romanos 8: 38, 39; Gálatas 5: 19-21). No los podemos ignorar. Enfrentamos enemigos tales como inmoralidad sexual, brujería, odio, celos, corrupción, fuerzas impías, etc. Pero el enemigo mayor y más peligroso es aquel que trata de incomunicarnos con Dios. Quién no quiere combatir ese enemigo y derrotarlo, no espere que se cumpla La promesa: “Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, Para que tu pie no tropiece en piedra”, Salmos 91:11-12. Esta promesa divina se cumple en los creyentes fieles y verdaderos; la función de los ángeles es guardar y proteger a los creyentes redimidos por Dios, en la persona de su Hijo Jesucristo.

El profeta Elíseo estuvo cercado por caballos y carros y un gran ejército del mal. ¿Cómo escapó de tal concentración de hombres malignos armados? ¡Por la fe en Dios! Él contó con los ojos de la fe, con el poder del Dios Omnipotente; por eso dijo: “Más son los que están con nosotros que los que están con ellos”.

E.D.A.