La hora de la fe

2020-05-18T10:47:42-04:00 18 de mayo de 2020|E.D.A.|

“Cantar de los Cantares” es un cántico de bodas que honra el matrimonio. Las declaraciones más profundas sobre las relaciones más íntimas entre un esposo y su esposa se encuentran en este libro. Sin embargo, todo hace suponer que se trata de una alegoría o metáfora entre una doncella judía llamada sulamita y el rey Salomón.

Podemos decir que la idea central de Cantar de los Cantares se halla en tres versículos: “Yo soy de mi amado, y mi amado es mío; El apacienta entre los lirios”, 6:3. “Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; Porque fuerte es como la muerte el amor; Duros como el Seol los celos; Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama. Las muchas aguas no podrán apagar el amor, Ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, De cierto lo menospreciarían”, 8: 6-7.

¿Cómo podemos interpretar y aplicar este libro a nuestras vidas? ¿Qué verdades espirituales quiere expresar el autor acerca de la relación entre Dios y su pueblo? (véase Salmo 45; Isaías 62: 5; Mateo 25: 1-13; Efesios 5: 25-35).

Las relaciones íntimas, la unión física y sentimental de una pareja casada es lo más importante en esta vida. Después de Dios, las bases de un matrimonio bien cimentado son la cooperación, la confianza, la fidelidad y la entrega total de uno al otro (Génesis 2: 23-25; Proverbios 5: 15-19). Los esposos se convierten en una “sola carne”. La Biblia exhorta a los esposos a buscar en su cónyuge satisfacción completa y comunión para toda la vida.

Ahora bien, ¿cómo aplicamos eso a Cristo y la iglesia? ¿Qué lecciones se desprende de Cantar de los Cantares para los cristianos? Sin una mente espiritual es difícil entender el significado. Se requiere “tener la mente de Cristo”, (1 Corintios 2: 16), el fruto del Espíritu (Gálatas 5: 16, 17, 22-25) y la dirección del Consolador, (Juan 16: 7-14) para poder comprender el largo relato alegórico del poder del amor desde el punto de vista espiritual. El hombre natural no percibe las cosas celestiales: “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”, 1 Corintios 2: 14. Los que no son cristianos maduros no siempre pueden entender a Cantar de los Cantares, y no pueden captar el concepto de que el espíritu del “Esposo” vive en el creyente y en la iglesia. Las líneas de comunión espiritual están rotas y no pueden oír lo que Dios les está diciendo.

¿Se siente usted tan entregado al Señor, como la sulamita de Cantares con su amado? El apóstol Pablo reitera a los cristianos que amen a Cristo como los buenos esposos lo hacen con sus esposas: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha”, Efesios 5:25-27.

¿Cómo debería amar un creyente a Cristo? (1) Debería estar dispuesto a sacrificar cualquier cosa por Él. (2) Debería honrar su comunión como asunto de primera importancia. (3) Debería honrarlo con fidelidad a través de su cuerpo, alma y espíritu. (4) Ningún creyente debe dejar de someterse al Señor. ¡Cristo santificó al cristiano y purifica a la iglesia para su gloria y honra!

¡Qué mal se interpreta a 2 Corintios 6: 14-18! En este pasaje el apóstol Pablo no está hablando acerca del noviazgo ni del matrimonio humano o físico, sino del “adulterio” espiritual de los creyentes con los incrédulos inmorales, con aquellos que podrían “adulterar” la fe, la iglesia local y la comunión con Dios. Se trata de una amonestación para no entregar la vida cristiana a la influencia de la maldad.

El amor entre Cristo y la iglesia no debe disminuir en intensidad, fidelidad, compromiso, cooperación y servicio; por el contrario, los creyentes le profesamos a Cristo el mayor de los amores (Juan 21: 15-19).

Al concluir Cantar de los Cantares la joven sulamita dice: “Apresúrate, amado mío” (8: 14). Nosotros sólo podemos añadir: “Sí, ven pronto, Señor Jesús”. A lo que el Esposo, responde: “Ciertamente vengo en breve”, Apocalipsis 22: 20.

E.D.A.