La hora de la fe | #78

2020-06-24T23:28:33-04:00 23 de junio de 2020|E.D.A.|

Un ingeniero, entre otras realizaciones, es la persona que construye puentes, edificios, canales, caminos para transitar. Jesucristo también es un Ingeniero en el campo espiritual. Él construye puentes de comunicación con el Padre. Construye caminos seguros; edifica templos espirituales; establece el reino de Dios en la tierra; es el fundador de lo que es la iglesia de Dios.

Que nadie diga que “aceptó a Cristo” pero no le convierte en su Constructor, en su Camino, en su Puente o Pontífice que descuella por su autoridad. ¡El Sumo Sacerdote de la fe cristiana! ¡El Mediador del Nuevo Pacto por haber dado su vida en rescate por muchos! Cabe notar que en el Nuevo Testamento jamás se usa el título de “Sumo Sacerdote” para el ministro de la iglesia. Esto carece de base bíblica, puesto que todo creyente es sacerdote. Sin embargo, el creyente tiene un Sumo Pontífice y un Sumo Sacerdote: Jesucristo.

Un cristiano, cualquiera que sea la esfera de su actividad religiosa, cualquiera el sitio donde esté ubicado, es un sacerdote. Se convierte en un instrumento del Sumo Sacerdote para establecer la paz y la buena voluntad entre los hombres. Los tiempos son duros y los hombres del mundo se dividen más y más. Esto significa que urge abrir caminos en los áridos terrenos del egoísmo con la herramienta de la bondad; puentes de comunicación entre la tierra y el cielo; canales de amistad para derribar los muros de enemistad. Un acto bondadoso, una palabra alentadora, un pequeño esfuerzo para reconciliar a los hombres en hermanos es trabajo de un verdadera cristiano y todo eso por medio del más grande Sumo Sacerdote quién sacrificó su propia vida para llevarnos a Dios y al cielo. Los que están separados tienen que unirse, los que se odian tienen que amarse y los que están hundidos en el suelo tienen que levantarse. ¿Qué instrumento idóneo es capaz de llevar a cabo esta obra? ¡Los sacerdotes del Sumo Sacerdote: los creyentes y Cristo, respectivamente!

En la primera carta del apóstol Pedro leemos: “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia”, 1 Pedro 2:9-10.

A los cristianos se nos ha dado la responsabilidad de llevar a otros al Sumo Sacerdote. Cuando estamos unidos con Él como miembro del “real sacerdocio”, nos unimos en su tarea de reconciliar a los hombres con Dios. Nuestra relación con Cristo es mucho más importante que nuestras tareas, éxitos, riquezas o conocimientos. Hemos sido escogidos por Dios como parte de su sacerdocio, “para que anunciéis las virtudes de aquel (Cristo) que os llamo de las tinieblas a su luz admirable”.

Si usted es un creyente, es una persona valiosa para Dios y para el prójimo. Es parte del real sacerdocio de Cristo. Como sacerdote entra en el santuario celestial por fe, para adorar; pero también sale al mundo para testificar de Cristo. Esta doble función del sacerdocio queda ilustrada por el encarcelamiento de Pablo y Silas en Filipos. Como sacerdotes santos cantaban alabanzas a Dios a medianoche; como sacerdotes predicaban el Evangelio al carcelero (Hechos 16: 25, 31). ¡Cómo deberíamos proclamar las virtudes de Cristo que nos salvó y nos rescató de la condenación eterna!

E.D.A.