La hora de la fe | #81

2020-06-28T04:25:57-04:00 26 de junio de 2020|E.D.A.|

¿Qué clase de “constructor” es usted? ¿Está su vida y su casa a prueba de tormentas? La parábola que presenta el Señor acerca de los edificadores nos muestra las dos reacciones posibles ante sus enseñanzas en el Sermón del Monte (Mateo 7: 21-28). La fe que dice y no hace es, bíblicamente hablando, desobediencia; jamás dejará de estar expuesta al fracaso.

Los rabinos de la época de Jesús debatían entre que era más importante: ¿Oír o cumplir la ley? La mayoría pensaba que el oír era más importante, porque uno podía cumplir la ley sin oírla. Pero insistían en que los dos aspectos eran importantes. La idea de ser juzgados por oír y no obedecer les era familiar (Ezequiel 33: 32).

Jesús afirmó que quien oye sus enseñanzas y sirven de acuerdo con ellas “…le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca”. “Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca”, Mateo 7: 24, 25. Así es nuestra vida en todos sus aspectos, incluso en el hogar. Cuando el creyente se afirma en Cristo y en su Palabra, permanecerá a pesar de las dificultades que pudieran sobrevenirle, no será derrumbado.

El verdadero cristiano está cimentado sobre la Roca, Cristo Jesús (1 Corintios 3: 11). Su fundamento no se basa en un credo, en una tradición o en una vida de buenas obras, sino en Jesucristo quién murió por el creyente. Un hijo de Dios se prueba mediante su perseverancia en la fe a través de las tormentas que lo someten a prueba.

Un cristiano con Cristo se prueba cuando obedece al Maestro; quien no es un simple oidor del Evangelio, sino también un hacedor (Santiago 1: 22-25). Recorra la Biblia y note como los simples oidores se derrumban en el tiempo de la prueba. Los creyentes firmes en el Señor, están edificados sobre la Roca. Pedro, Pablo, Timoteo, Bernabé, Febe, Esteban y muchos otros demostraron la realidad de su fe al permanecer firmes a través de la tormenta. ¡Estaban edificados sobre la Roca: Cristo Jesús! Como una casa de naipes, la vida del que desobedece la Palabra de Dios se tambaleará.

Edificar “sobre la roca” es ser un creyente consecuente o atento que responde al Señor, en vez de ser “…un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena”. Quienes no prestan atención al Maestro, no por terquedad sino por falta de reflexión, están expuestos al fracaso, incluyendo la familia tan apreciada y amada por Dios (Véase Salmos 127 y 128). Si alguien verdaderamente le ama, es Dios. “… Dios es amor…”, 1 Juan 4: 16. El amor de Dios es la fuente de todo amor humano, y se esparce como el fuego. Él enciende una llama en los corazones que buscan a Cristo como la Roca de sus vidas.

Permita que el Señor y Maestro (Juan 13: 13) sea el sólido cimiento espiritual sobre el cual construye su vida, su matrimonio, su noviazgo, su juventud o su familia. En todas sus decisiones, afanes, inquietudes, alegrías o angustias, ponga su mirada en Cristo. Busque siempre la orientación de la Palabra de Dios. No negamos que podemos obtener información interesante en otros libros, pero la verdadera sabiduría se halla en la Biblia (Salmos 119: 105, 130). Sin Ella, algunos maestros y/o profesionales del comportamiento humano pueden desorientarnos en cuanto a la fe que debemos depositar en nuestro Señor Jesucristo. La Biblia, jamás hará eso; Ella nos ilumina el camino por donde debemos ir y actuar.

E.D.A.