La hora de la fe | #92

2020-07-15T02:44:31-04:00 9 de julio de 2020|E.D.A.|

“…Él dijo…”, Hebreos 13: 5

Si por fe podemos apropiarnos de estas solas palabras, tendremos a nuestro alcance, “… y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”, Jeremías 33:3b. El poder para disfrutar los privilegios que el Señor nos ofrece generosamente no viene de nosotros, de quién somos ni de lo que hacemos, sino de lo que “Él dijo”.

¿Cuál es la duda que no morirá ante lo que Él dijo acerca de su Palabra?: “…Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”, Mateo 4:4. ¿Cuál es el temor que no caeremos derrotado ante el impacto de lo que Él dijo acerca de nuestra fe? “…Si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería”, Lucas 17:6.

Las aflicciones de la vida, los temores a la muerte, las tentaciones de este mundo, ¿no parecen como leves cuando nos encontramos bajo el baluarte de “Él dijo”? Ya sea para deleite de nuestra alma, o para fortaleza de nuestra vida, “Él dijo” tiene que ser nuestro diario recurso. Cuánto significa todo lo que el Señor nos dice y cuánto vale escudriñar las Escrituras. Puede haber en las enseñanzas de Cristo y en la Palabra de Dios promesas que se adapten a nuestras necesidades más apremiantes, pero si no las conocemos carecen del consuelo o de las bendiciones que necesitamos y por lo tanto de lo que Él dijo para no perdernos su propio beneficio. Sería como un prisionero que está encerrado en un calabozo, sin luz y sin libertad. Pero si tiene la llave a su alcance y la usa podría abrir la puerta y, al abrirla, quedaría en libertad. O puede haber en la farmacopea o en Internet un listado de recetas o información, respectivamente, para descubrir lo que allí se dice, pero si no las busca, usted seguirá sin encontrar el remedio para su enfermedad.

Él dijo: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”, Juan 5:39. Él dijo: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil”, Mateo 26:41. Además de leer la Biblia, usted también tiene que enriquecer su memoria poniendo en ella lo que “Él dijo”. Usted, nos imaginamos, recuerda dichos, refranes, cuentos, historias, grandes libertadores, ¿no debe, por lo tanto, tener un conocimiento profundo de los dichos del Señor?; lo que Él dijo, por ejemplo, en las bienaventuranzas, en el padrenuestro, en la gran comisión, en las parábolas, acerca del Reino de Dios en la tierra, en referencia a la segunda venida, ¿no deben estar en su retentiva?

Contemple este “…porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré Lo que me pueda hacer el hombre”, Hebreos 13:5-6. Debemos sentirnos contentos cuando disfrutamos de la provisión del Señor para satisfacer nuestras necesidades cotidianas y futuras, terrenales y celestiales. Si usted es cristiano, tiene una gran deuda espiritual con el Maestro, porque “Él dijo” lo que tiene que hacer con su vida, dones, tiempo y posesiones. Haga siempre todo lo que “Él dijo”. De esa forma crecerá sano, fuerte y feliz.

E.D.A.