La hora de la fe | #96

2020-07-15T03:21:31-04:00 14 de julio de 2020|E.D.A.|

No es posible estudiar el capítulo 33 de Deuteronomio en detalles. El corazón de Moisés estaba lleno de amor por el pueblo de Dios y antes de partir de esta tierra, se dirige a cada una de las tribus como si en realidad fuera su padre.

La bendición que pronunció Moisés sobre Aser antes de morir fue: “El eterno Dios es tu refugio, Y acá abajo los brazos eternos; El echó de delante de ti al enemigo, Y dijo: Destruye… Bienaventurado tú, oh Israel. ¿Quién como tú, Pueblo salvo por Jehová, Escudo de tu socorro, Y espada de tu triunfo? Así que tus enemigos serán humillados, Y tú hollarás sobre sus alturas”, Deuteronomio 33: 27, 29.

Concentrémonos en estas líneas: “Bienaventurado tú, oh Israel. ¿Quién como tú, pueblo salvo por Jehová, Escudo de tu socorro, y espada de tu triunfo?” Esta promesa fue cumplida con la entrada de Israel a Canaán. ¡Pero también en los hijos de Dios redimidos por la sangre preciosa de su hijo Jesucristo! Nosotros, los cristianos, somos “pueblo salvado por Jehová”. Oiga esto: “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad…Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia”, Juan 1: 11-14, 16.

El que afirma que el cristianismo hace miserable a las personas, demuestra que lo desconoce totalmente. Es enteramente falso que el Evangelio nos hará infelices, si consideramos la alta posición a la cual Dios nos elevó (1 Pedro 2: 9, 10). ¿Cree usted que Dios ha de dar a sus enemigos toda su felicidad, y reservará para su propio pueblo toda la miseria? ¿Tendrán sus enemigos alegría y gozo y los nacidos de nuevo una herencia de aflicción y desdicha? ¿El pecador que no conoce a Cristo se tendrá por rico y bienaventurado, mientras que el creyente lo lamentará por toda la eternidad? ¡No! Nosotros los cristianos nos gozaremos en el Señor siempre, y nos gloriaremos en nuestra bendita herencia celestial (1 Pedro 1: 18-25). Los cristianos nos apoyamos en Cristo. Nuestros corazones están unidos a Él. Somos miembros de la familia celestial.

El centro de toda la enseñanza de Jesús acerca del cristianismo es una vida feliz y abundante. Si somos hijos de Dios y Dios es el Rey de reyes, entonces somos sus príncipes y nos hizo reyes para que gobernemos nuestras vidas conforme a Su voluntad. Vea esto: “y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén”, Apocalipsis 1:5-6. El reino de Dios es nuestra patria; por eso viviremos a gusto en el país de las maravillas celestiales.

Podemos lamentar la religión de los demás, pero nunca reírnos de ella; sin embargo, sin Jesucristo como el único Salvador, no se encontrará vida eterna con Dios. Las Sagradas Escrituras son cartas del Señor para Su pueblo, llenas de gozo, paz, consolación y esperanza. Es un error suponer que “la religión (cristiana) es el opio del pueblo”, como lo afirmó el alemán de origen judío, Karl Marx, padre del socialismo, haciendo ver que el cristianismo profundizaba el adormecimiento de la razón. No, el cristianismo es vitamina espiritual, moral y social, es amor a Dios y al prójimo.

El cristiano verdadero se juega la vida por Cristo, por Su iglesia y por el reino de Dios. El centro de toda la creencia y enseñanza del cristianismo es la inmediata aceptación de Jesús como Maestro y Señor (Juan 13: 13).

E.D.A.