La hora de la fe | #97

2020-07-19T23:38:59-04:00 15 de julio de 2020|E.D.A.|

Abraham nunca dudó de que Dios cumpliría su promesa (Génesis 12: 3). Su vida es un ejemplo de fe en acción. Acerca de esto el apóstol Pablo escribió: “Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios”, Romanos 4:20.

“Se fortaleció en fe” ¡Que testimonio para los cristianos! Creer que Dios existe es solo el comienzo de la vida cristiana. Pero Dios no se conforma con un simple conocimiento de Su existencia; Él quiere una relación personal y dinámica con usted que transformará su vida por completo. En la participación del Espíritu Santo en su vida, la obediencia a la Palabra y la consagración a la oración, a la iglesia local y a las buenas obras. Las buenas obras no pueden producir salvación, son el resultado de la fe en Dios. Los cristianos no predicamos el Evangelio basado en obras, predicamos el Evangelio que obra por medio de la fe en el Señor.

Dios hizo una promesa a Abraham y él se fío de ella y Dios no lo engañó (Hebreos 11: 8-10, 17-19). El punto insólito, raro, increíble es que Dios, habiéndole prometido un hijo cuando tenía 86 años de edad (Génesis 15: 4), le pide que lo sacrifique sobre un altar cuando tenía más de 100 años de edad. Lo llamativo es que Abraham sabía lo que Dios le había prometido; esto era lo que más le importaba.

La fe es la confianza en la fiabilidad de Dios. Es la convicción de que lo que Dios dice es verdad y que lo que promete se cumplirá, que así será. En la vida de la fe se presentan dificultades y problemas. Dios, en ocasiones muy específicas, prueba nuestra fe en el crisol para ver si es genuina (1 Pedro 1: 7). Pero las dificultades (como las que estamos pasando en estos meses) son el alimento de la fe. Alguien ha dicho: “la fe comienza donde terminan las posibilidades. Si algo es posible para el hombre, no hay gloria para Dios en aquello”

Ninguna cantidad de predicaciones, de himnos, de buenas obras, de dinero, de promesas, de emociones, etc., puede compensar la falta de fe. “…El que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso…”, (1 Juan 5: 10). La fe es lo único que da a Dios el puesto que le corresponde y que pone también al hombre en su propio lugar. No hay nada en Dios que haga imposible que las personas crean en Él; la dificultad reside en el ser humano, no en Dios ni en su Palabra (Hebreos 11: 1, 6). Quién se ríe de las imposibilidades divinas, se burla de Dios.

Cristiano, tenga en mucha estima su fe en el Señor, pues la fe bíblica es el único medio por el cual usted puede obtener bendiciones. La oración no nos traerá respuesta, a menos que sea una oración de fe (Santiago 1: 6, 7). La fe es el mensajero entre el alma y el Señor. ¿Está en aflicción?, entonces puede conseguir ayuda por la fe. ¿Está enfermo, desamparado, desanimado, desconsolado, afligido?, la fe le cubre con el poder de Dios. La fe pone a su lado la Omnipotencia de Jehová. En cambio, sin fe, ¿cómo podrá recibir algo del Eterno? “Al que cree todo le es posible”, Marcos 9: 23.

Llegará el momento, el momento en que ni la fe ni la esperanza no serán necesarias, es decir, cuando estemos en gloria todo será diferente. Pero ahora la fe debe permanecer. La fe que nos viene del Señor no es fanatismo, sino visión espiritual; no es timidez, sino valentía; no es resignación, sino esperanza; no es fatalidad, sino vida abundante. Las realidades que la fe percibe proceden de la Palabra de Dios. Todo lo que procede de La Biblia nos enseña a confiar en el Señor. Quién pierde la fe en las Sagradas Escrituras no puede perder más; lo ha perdido todo.

E.D.A.