La hora de la fe | #101

2020-07-21T15:44:48-04:00 20 de julio de 2020|E.D.A.|

El arco iris es el recordatorio simbólico y perpetuo establecido por Dios de que nunca volverá a destruir el mundo con agua, porque Él ha prometido que purificará un día el mundo con fuego (2 Pedro 3: 10, 11; Apocalipsis 20: 9; 21: 1). Esta promesa no es un simple recordatorio, sino el compromiso de Dios de guardar lo que promete. Por gracia o bondad divina, el mundo no sufrirá otro diluvio a pesar de merecerlo.

En Génesis 9: 11-17, aparece por primera vez esta promesa de Dios a Noé: “Y dijo Dios: Esta es la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos: Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra. Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes. Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne. Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra”.

Cada vez que vea el arco iris natural, alabe a Dios por su fidelidad; llene de nuevo aliento su mente y corazón “…porque fiel es el que prometió”, Hebreos 10: 23, “…grande es su fidelidad”, Lamentaciones 3: 23.

Ese es el mensaje que nos envía el arco iris. Él también promete restaurarnos y bendecirnos en el presente con nuevas misericordias (Lamentaciones 3: 22-25). El profeta Ezequiel vio en el arco iris una comparación con la magnificencia de la gloria de Jehová: “Como parece el arco iris que está en las nubes el día que llueve, así era el parecer del resplandor alrededor. Esta fue la visión de la semejanza de la gloria de Jehová. Y cuando yo la vi, me postré sobre mi rostro, y oí la voz de uno que hablaba”, Ezequiel 1:28. Juan, en una visión similar, vio el arco iris de gracia y fidelidad alrededor del trono de Dios. “Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda”, Apocalipsis 4:3.

El arco iris natural forma una media circunferencia, cerrada por arriba y abierta por abajo, porque Dios nunca deja de comunicarse con la humanidad, por medio del Arco Iris que descendió del cielo a la tierra: Jesucristo (Hebreos 13: 8). ¡Cristo es el Arco Iris de Dios para anunciar el mensaje de salvación para el perdido y el amor para con Su pueblo; todo esto símbolo de misericordia y paz.

Gracias a la bondad y fidelidad del Señor se debe, y no a ninguna reforma introducida en el mundo por el hombre, que la tierra no haya sido inundada muchas veces con diluvios. Ni el mar puede abalanzarse sobre toda la tierra para desolación completa de la humanidad. A Dios le debemos, solamente a Dios, por prometernos paz en medio de las tribulaciones.

El arco iris aparece cuando las nubes están más cargadas de lluvia, y se retira después de la lluvia. Así Dios aparta nuestros temores cuando más razones tenemos para temer cualquier tormenta del alma. Por otro lado, cuanto más densa sea la nube, más nítido se destaca en ella el arco iris. De igual modo, cuando mayor es la amenaza de nuevas aflicciones, tanto mayor es el aliento de abundantes consolaciones del Señor (2 Corintios 1: 5).

Hay un “arco iris” humano que degenera a la humanidad, que conduce a la depravación del hombre y la mujer, pero el arco iris del firmamento conduce al creyente “…dónde está Cristo sentado a la diestra de Dios”, Colosenses 3: 1; apunta al cielo, no a la tierra (Colosenses 3: 1-4); porque las promesas de Dios no están destinadas a atemorizar al cristiano, sino a consolar. Glorifiquemos a Dios por su fidelidad en prometer lo que cumplirá.

E.D.A.