La hora de la fe | #102

2020-09-20T00:08:54-04:00 21 de julio de 2020|E.D.A.|

No cabe duda que es verdad, según las palabras de Pablo en 1 Corintios 13: 13, que de estas tres virtudes cristianas, “la fe, la esperanza y el amor”, la mayor es el amor. Sin embargo, la que es mayor no siempre es la primera. Por ejemplo, el árbol que lleva fruto es mayor que la raíz; pero la raíz es quién proporciona el fruto, no las ramas.

La fe es la raíz, el amor las ramas; el amor tiene poco vigor para llevar los frutos incomparables de la fe tales como la perseverancia, el conocimiento, el sacerdocio del creyente. De modo que la fe, la esperanza y el amor son compañeras que le conceden al cristiano bendiciones de lo alto.

Sin embargo, la fe ha sido llamada “el ojo del alma”, y como tal nos remitimos a estas palabras del Señor Jesús: “…Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”, Marcos 11:22-24.

“Tened fe en Dios”. El tipo de fe de la que habla Jesús es la fe fecunda del reino de Dios. Dios contesta las oraciones de fe. Si ponemos la fe en el objeto de nuestras peticiones, tendremos lo que Dios considera necesario y útil para nuestras vidas.

“La fe es el pie del alma con el cual esta puede marchar a lo largo del camino cristiano”-escribe C. H. Spurgeon- “el amor puede hacer que los pies se muevan velozmente, pero la fe es el pie que lleva al alma. La fe es el óleo que ponen condiciones de marchar a las ruedas de la devoción y de La piedad; sin fe las ruedas salen de sus ejes y marchamos dificultosamente”.

¿Quiere estar gozoso y feliz? ¿Quiere tener la religión de Cristo? ¿Quiere disfrutar de la luz que alumbra su alma? ¿Quiere cantar y orar, como Pablo y Silas a media noche en una cárcel, regocijándose en el Señor? Entonces, ¡tenga fe en Dios!, porque “… sin fe es imposible agradar a Dios”, Hebreos 11: 6.

La fe viene con las manos vacías para recibir algo que Dios ya nos tiene preparado. La fe se apropia y descansa en la obra realizada por Cristo. Por medio de la fe somos justificados y tenemos paz para con Dios (Romanos 5: 1). “Acerquémonos (al Señor) con corazón sincero, en plena certidumbre de fe…”, Hebreos 10: 22. Esto es uno de los grandes privilegios que acompaña a nuestra vida nueva en Cristo: tenemos acceso personal a Dios por medio de Cristo y podemos acercarnos a Él sin un sistema de religión complicado. ¿Que más queremos? ¿Hay algo más sublime que la fe en Dios?

La fe bíblica, que es la verdadera, no descansa sobre la base de lo emocional, de los sentimientos, ni de los anhelos ensoñadores; es una convicción interna basada en la Palabra de Dios (Hebreos 11: 1, 6). Un escritor cristiano dijo: “La fe capacita al alma creyente a enfrentar el futuro como presente y lo invisible como visto”. Verdaderamente, por medio de la fe podemos ver lo que otros no pueden ver. Cuando hay verdadera fe bíblica en el corazón, Dios da testimonio a ese creyente por Su Espíritu Santo. Cuando creemos lo que Dios dice, el poder de Él logra maravillas en nuestras vidas. Los mismos poderes que actuaron en los héroes de la fe, descritos en Hebreos 11, actúan en la vida de los que creen que “nada hay imposible para Dios” Lucas 1: 37.

E.D.A.