La hora de la fe | #103

2020-07-27T16:44:28-04:00 22 de julio de 2020|E.D.A.|

¿Se queja usted cuando su vida se vuelve complicada o difícil? Los siguientes versículos nos muestran sencillamente que Dios es un Padre amoroso. En Isaías 49: 14, 15, Sión, la capital religiosa del pueblo de Judá, sintió que Dios lo había abandonado en Babilonia: “…Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí”. ¿Sabe cuál fue la respuesta de Dios? En el versículo siguiente (16), le dice: “He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros”.

¡Cuán asombrado debió estar el corazón y la mente de Dios ante tan impía queja!, no hay otra cosa que sorprenda más que la ingratitud y las dudas infundadas del pueblo favorito de Dios.

Pensemos en algo que nos puede resultar familiar. Alguien de la familia pudiera preguntar a otro miembro:

• “¿Es eso lo mejor que puedes hacer? Yo esperaba más”.
• “Arroz con carne molida otra vez, ¿no hay algo mejor?”.
• “Cuando limpiaste las ventanas, quedó una mancha”.

¿Qué le respondería usted en el supuesto que formase parte del grupo familiar? Las tres frases anteriores sirven para ilustrar las injustas ofensas y la ingratitud del pueblo de Dios hacia Él. Dios prometió restaurarles del imperio babilonio y en respuesta recibe lo que se dice al principio de este escrito. Sin embargo, la respuesta de Dios es que una madre podría olvidarse de su bebé, pero que Él nunca olvidaría a su amado pueblo. Qué Sión estaba esculpido en Sus manos y sus muros siempre están en Sus pensamientos.

Los cristianos nunca podremos decir con fundamento bíblico: “Me dejó Jehová, y el Señor se olvidó de mí”. ¿Por qué? Porque estamos “esculpidos” en las manos, en la frente, en el costado y en los pies de Cristo. “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”, Isaías 53:5. Los ángeles del cielo deben estar sorprendidos de que Dios nos haya amado tanto.

“Creo en Cristo” resulta una hermosa frase, muy acertada y digna de un cristiano; pero reconocerlo de la manera que las Escrituras lo revelan, es la mayor felicidad de este mundo. ¡Que versículos!: “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti. He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros”, Isaías 49:15-16.

Jesús fue hecho pecado por nosotros, no habiendo Él conocido pecado, para que nosotros fuésemos “esculpidos” en Sus maravillosas manos. Si alguien es verdaderamente cristiano y sincero con Dios, proclamará este versículo: “Cantad alabanzas, oh cielos, y alégrate, tierra; y prorrumpid en alabanzas, oh montes; porque Jehová ha consolado a su pueblo, y de sus pobres tendrá misericordia”, (v.13).

Teniendo tanta confianza y esperanza en Cristo, aquí y en la eternidad, debemos ser más santos, buscarle cada vez más y anhelarlo reinando en nuestras vidas.

Alma, bendice al Señor, de tu vida es la fuente
Qué te creó, y en salud te sostiene clemente;
Tu defensor en todo trance y dolor;
Su diestra es omnipotente.

E.D.A.