La hora de la fe | #104

2020-07-27T18:08:29-04:00 23 de julio de 2020|E.D.A.|

Es asombroso ver cuántos temas distintos y estados de ánimo pueden aparecer en los Salmos. Tal vez la característica más sobresaliente sean las oraciones. Muchas de ellas expresan nuestros sentimientos, esos que preferiríamos que nadie conociera, excepto Dios; porque de Él procede nuestro gozo, nuestra paz, nuestro consuelo y también nuestro perdón de pecados.

El Salmo 143 contiene 12 versículos y ¡qué versículos tan espectaculares! David estaba perdiendo la esperanza, lo atrapaba un temor paralizante y una profunda depresión. ¡Qué bien es para nosotros que David no fue un hombre sin pruebas! Todos hemos sido enriquecidos por sus penosas experiencias. Su vida fue tan variada, que parece ser no una, sino la imagen de toda la humanidad.

¿Puede ser que resulte una bendición para otros el que nosotros seamos también probados? ¿No debemos sentirnos gozosos de contribuir con nuestra parte en beneficio de la familia redimida por Cristo, como lo es David para nosotros? El punto principal es, sin embargo, no solo ver y deleitarnos en lo que hizo David, sino hacer como él, pronto y constante para acudir a Dios, como lo expresa en el versículo 9: “Líbrame de mis enemigos, oh Jehová; En ti me refugio”.

Aquí están, en el Salmo 143, algunas peticiones parecidas a las nuestras:

“Oh Jehová, oye… escucha… respóndeme” (v.1). Aquí no hay pobreza espiritual, al contrario, diversidad de confianza enfática. David ruega a Dios que le conteste basado en su verdad, fidelidad y promesas; que lo defienda porque se siente indefenso ante tantos conflictos; hay humildad.

“Me acordé de los días antiguos” (v.5). David piensa y se acuerda de los días en los cuales Dios hizo grandes rescates en su vida. Tuvo situaciones y enemigos atormentadores; pero Dios lo libró con Su propia justicia y con las obras de sus manos.

“Extendí mis manos a ti, mi alma a ti como la tierra sedienta” (v.6). Sinceridad, fervor y ardor que indican absoluta dependencia de Dios. Deseo de Dios y no de hombres ni de ejércitos. Necesidad de lluvia refrescante porque su alma estaba como la tierra seca, agrietada.

“Hazme oír por la mañana tu misericordia” (v.8). Petición de urgencia, de dirección. Sólo la vida dirigida por Dios es eficaz y gozosa. Es victoria segura contra cualquier dificultad.

“Enséñame a hacer tu voluntad” (v.10). No la suya, ¡la de Dios! David no se centra en sí mismo, sino en la obediencia al Señor. ¿Qué puede ser más apropiado y justo sino que el creyente obedezca los mandamientos de Dios?

“Por tu nombre, oh Jehová, me vivificarás” (v.11). La “palanca” más fuerte para el cristiano es la Omnipotencia de Dios. “Por tu nombre”, dice. ¡Cuánto hay de poder en el nombre que es sobre todo nombre: Jesucristo! (Hebreos 13: 8). Esta es una oración potente.

“Y por tu misericordia disiparás a mis enemigos… porque yo soy tu siervo” (v.12). Es decir, soy tuyo. Sólo siendo servidores de Él, identificados con Él, es que se puede salir victorioso de la desesperanza y la depresión.

Nuestras oraciones deben ser acordes a lo que sabemos son los planes de Dios para nuestras vidas. Podemos y debemos ir ante el Señor y, al igual que David, expresar nuestros verdaderos sufrimientos y necesidades. “En ti me refugio” (v.9).

E.D.A.