La hora de la fe | #107

2020-07-28T10:37:53-04:00 27 de julio de 2020|E.D.A.|

La famosa batalla descrita en el Antiguo Testamento entre David y Goliat (1 Samuel 17: 32-58), no se dio entre dos ejércitos, sino entre dos personas diametralmente opuestas en todo el sentido de la palabra. Goliat tenía todas las cosas que normalmente impresionarían y amedrentarían a cualquier ser humano. David, en cambio, había recibido la capacidad de ver las cosas como Dios siempre las ve, y no se sentía deprimido ni acorralado. La razón era que, no importa lo grande que pueda ser un gigante, Dios siempre es más grande y poderoso.

¡Qué pertinente es esto a cualquier “gigante” que encontramos en nuestra vida! Esto es lo que ocurre, por ejemplo, con los gigantes del temor, la amargura, los celos, la depresión, la soledad, el resentimiento, la aflicción, el dolor, el rencor, etc., no vienen solo una vez; vienen mañana, tarde y noche, día tras día, tratando de amedrentarnos. Pocas cosas son tan persistentes y amedrentadoras como nuestros temores.

Lo hermoso de esta historia es que es un ejemplo perfecto de cómo Dios actúa. Él exhibe sus atributos divinos, OMNISCIENCIA, OMNIPRESENCIA, OMNIPOTENCIA cuando, como David, somos dependientes de Dios: “Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos”, 1 Samuel 17:45-47.

El miedo y el consejo de Saúl no pudieron detener a David. Mientras que el gentío permanecía paralizado, David reconoció la importancia de actuar “en el nombre de Jehová de los ejércitos”. Con Dios a su favor no había razón para huir. Puede ser que la gente trate de desalentarlo con comentarios, noticias, burlas, pero usted debe hacer lo que sabe que es correcto según Dios. No tenemos que ser teólogos, famosos ni letrados, ni tener todas las respuestas para ser bendecidos y socorridos por Dios. Solamente necesitamos fe, la que comienza con el Señor (1 Juan 5: 4, 5). Dios siempre otorga su oportuno socorro a la fe.

La fe no solamente es una virtud cristiana, es la puerta sagrada espiritual por donde pasan todas las creencias bíblicas. La persona con fe es la que Dios busca y que más necesita para llevar adelante Sus planes en la tierra. Alguien dijo que “La fe honra a Dios, y Dios honra la fe del hombre”.

¿No confiamos demasiado, hoy día, en el brazo del hombre? ¿No pueden ser hechas hoy día muchas de las maravillas como en el tiempo antiguo de la Biblia? ¿No están hoy en día los ojos del Señor recorriendo toda la tierra para mostrar su poder a quienes ponen su confianza en Él? ¿Dónde está el Dios de David? Pues está esperando a algún David que salga a vencer gigantes desafiantes que quieren eclipsar nuestra fe. Aquel que tiene confianza en Dios no está nunca solo.

No se consigue prevalecer sobre los “gigantes” (¿cuál es el gigante que lo atemoriza?) usando sus mismas tácticas y armadura. Esa es una de las lecciones para todo cristiano; como tampoco se puede vencer a “Goliat” sin tener gran confianza en el Señor. Usar la onda de las Escrituras y la piedra del Espíritu debe ser la táctica de todo cristiano. “Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano”, 1 Samuel 17:50.

¿Está usted enfrentando un gigante? ¿Algún Goliat? Es posible que en estos días se haya encontrado con uno o varios de ellos. ¿Qué debe hacer para vencerlo? Entregue su Goliat al Señor, el vencedor de gigantes de maldad. Dígale al Señor cuan deseoso está usted de que Él gane la batalla que se libra en su mente y corazón. Así estará listo para ser más que un vencedor.

E.D.A.