La hora de la fe | #141

2020-09-09T00:35:18-04:00 4 de septiembre de 2020|E.D.A.|

El tema del Salmo 1 es la felicidad del creyente y el juicio de los incrédulos. A cualquier parte de la Biblia que acudamos, hallamos que Dios da gozo al justo y alarga la aflicción a los impíos. Miremos los tres primeros versículos: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará”.

Desde el principio de la creación Dios bendijo a la humanidad (Génesis 1: 28). Fue solo después que el pecado entró al mundo mediante la desobediencia de Adán y Eva, que hallamos la palabra “maldita” o maldición (Génesis 3: 14-19). Dios siempre ha deseado y desea que la humanidad disfrute de sus bendiciones ¡Cuán bendito somos en Cristo! (Efesios 1:3). Es triste, pero muchas personas en la actualidad no disfrutan de las bendiciones de Él.

De acuerdo a los versículos leídos, la vida cristiana se compara al andar. Empieza con un paso de fe al confiar en Cristo y crecer a medida que damos pasos de obediencia a Su Palabra. Andar involucra progreso y los cristianos debemos progresar al aplicar las verdades bíblicas a la vida diaria. Pero es posible que el creyente ande desorientado, fuera de la voluntad de Dios (1 Juan 1: 5-7). Las personas que Dios bendice se cuidan mucho en su andar, en su hablar, en todas sus acciones y hechos. Están en el mundo, pero no son del mundo. Vemos un triste ejemplo en el apóstol Pedro. Jesús le dijo que se fuera, pero en lugar de eso anduvo detrás de Él. Luego lo vemos junto a la gente equivocada y después sentado cerca de un fuego que enfrió su alma (Juan 18: 15-18; Lucas 22: 55). Usted sabe lo que ocurrió: entró en el camino de la desobediencia al Señor. Si un creyente empieza a escuchar el consejo o planes de los malos, pronto estará lleno de lágrimas de tristeza, como le sucedió a Pedro.

Las personas que Dios bendice se deleitan en su Palabra, en los caminos de verdad y justicia, en vivir “junto a corrientes de agua, qué da fruto en su tiempo”. Los que con diligencia tratan de andar y vivir como lo establece la Biblia, son como árboles sanos y todo lo que hacen próspera o le beneficia en todo lo que emprenden.

Este mundo es un desierto espiritual que nunca satisfará el alma sedienta de Dios. Cuando el salmista dice que “y todo lo que hace, prosperará”, no significa que seamos inmunes al fracaso o a las dificultades económicas, físicas, emocionales. No significa una garantía de salud, riquezas y felicidad. Lo que “prosperará” significa que la persona que llena la vida espiritual en Cristo tendrá éxito en la vida de fe (Gálatas 5: 22, 23). Se trata de la obra del Espíritu Santo y de la Palabra de Dios en nosotros. Estos siempre producen prosperidad moral y espiritual, social y familiar, religiosa y celestial. ¿Qué otra prosperidad es superior? ¡Qué vida tan bendecida es vivir separado de la contaminación inmoral!

En verdad toda la Biblia es el camino para ser “bienaventurado”, dichoso, feliz. Si edificamos nuestra vida sobre la base de las Escrituras, nuestras vidas, hogares, planes no serán arrastradas por ninguna corriente de maldad (Mateo 7: 24-29). Fue el apóstol Pablo el que, magistralmente, expuso los efectos de la palabra de Dios en nosotros, cuando escribió: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”, 2 Timoteo 3:16-17.

El encuentro personal con las Escrituras es indispensable para llegar a ser esa persona revelada en el Salmo 1. En que todo lo que emprende le resulta para bien de su vida. La bendición de la Palabra es superior a cualquier prosperidad material o económica que el mundo pueda ofrecer. El Salmo 128 también habla de la prosperidad para la persona justa, buena, sincera, temerosa de Dios: “Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, Que anda en sus caminos. Cuando comieres el trabajo de tus manos, Bienaventurado serás, y te irá bien. Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa; Tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa. He aquí que así será bendecido el hombre Que teme a Jehová”, Salmos 128:1-4. Los valores que se encuentran en la Palabra de Dios, la Biblia, son vitales para la vida personal, familiar y espiritual.

E.D.A.