La hora de la fe | #142

2020-09-09T00:56:10-04:00 5 de septiembre de 2020|E.D.A.|

Las Sagradas Escrituras hacen mucho énfasis en las cosas diarias. Por ejemplo, en el majestuoso modelo del Padrenuestro, el Señor dice que debemos orar por “el pan nuestro de cada día dánoslo hoy”, como reconocimiento que Dios es nuestro sustentador y proveedor; es una manera de pensar que no dependemos de nosotros mismos. Confiamos en que Dios cada día ha de proporcionarnos lo que sabe que necesitamos. Notemos algunas cosas diarias en la Biblia:

1. ORACIÓN DIARIA

“Te he llamado, oh Jehová, cada día”, Salmo 88: 9. Esta parece ser una descripción de las lágrimas del salmista, usadas como una figura de todo derrumbamiento emocional, lleno de angustia. Es imposible vivir una vida cristiana normal sin la práctica de la oración diaria en tiempo de necesidad. Conviene que tengamos algo que decir a Dios que salga del fondo del corazón en momentos de gran angustia.

2. LECTURA DIARIA DE LA BIBLIA

“Y estos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica…, escudriñando cada día las Escrituras”, Hechos 17: 11. Tal es el noble ejemplo de los creyentes de Berea. El cristiano no debe abandonar esta práctica; conocemos el gran valor de leer diariamente nuestra Biblia (Juan 5: 39). Debemos hacerlo con entusiasmo, reverencia y pasión.

3. COMUNIÓN CRISTIANA DIARIA

“Exhortaos los unos a los otros cada día”, Hebreos 3: 13. Esta exhortación es para que el creyente no se aparte de la comunión los unos con los otros. Un antídoto para el desánimo es un constante compañerismo con otros creyentes y con la iglesia, animarnos los unos a los otros con amor, oración y ayuda. Esto hace que nos identifiquemos muchos más con Cristo.

4. GRATITUD DIARIA

“Cada día te bendeciré y alabaré tu nombre eternamente y para siempre”, Salmo 145: 2. Debemos vivir para la gloria de Dios. Si las bendiciones de Dios son nuevas cada día, y lo son, natural es que le seamos agradecidos. Lo hacen constantemente las aves, ¡cuánto más el alma creyente y redimida por Cristo!

5. ABNEGACIÓN DIARIA

“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a si mismo, tome su cruz cada día, y sígame”, Lucas 9: 23. Los actos de servicio por amor de Cristo no deben ser un suceso extraordinario de ciertos días y ocasiones muy especiales en la vida del cristiano. La disposición para seguir a Cristo debe ser un asunto diario, incluido el servicio y el compromiso. La clase de negación que busca el Señor no es el ausentismo recluido, sino una disposición firme y obediente a sus legados.

6. SANTIFICACIÓN DIARIA

“Cada día muero”, 1 Corintios 15: 31. ¿A qué clase de muerte se refería el apóstol Pablo? La respuesta la encontramos en Gálatas 2: 20, “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”, Gálatas 2:20. Después diría: “Para mí el vivir es Cristo” (Filipenses 1: 21). Cada día debe morir algo en nosotros para ser más semejantes a Cristo. De ser así, entonces cada día estaremos más vivos para el Señor.

A la entrada de cada día, propongámonos cosas que enriquezcan nuestras almas. Es una hermosa práctica el reflexionar diariamente delante del Señor eliminando errores y omisiones, para comenzar a tener nuevos días de gracia y bendiciones del cielo ¡Amén!

E.D.A.