La hora de la fe | #149

2020-09-20T04:18:50-04:00 14 de septiembre de 2020|E.D.A.|

“Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará”, Salmos 37:5. En la versión Traducción en Lenguaje Actual leemos este versículo así: “Pon tu vida en sus manos, confía plenamente en él, y él actuará en tu favor”.

Este versículo es traducido en la Vulgata como “Revela vion Domino” (Revela tu camino). Es adecuado y pertinente para nuestros días, a la vez que se convierte en mandamiento. Claramente nos enseña que Dios no permanece inactivo, sino que custodia y cuida a los que le honran.

A veces nos cuesta entregar ciertos aspectos de nuestra vida en las manos del Señor y esperar que Él obre. Cuando estamos solos, muchas veces nos desesperamos y hasta nos cuestionamos si realmente Dios cuida de nosotros; y más rápido aun cuando pasamos por una crisis como la actual.

Pero Dios sí nos cuida. Dios sí se interesa en los que le temen y le aman. Conoce nuestros problemas, entiende nuestros sentimientos y sabe cuál es el mejor momento para responder a nuestras oraciones. Nuestra felicidad no debe depender solo de lo que tenemos o no en el momento, debe afirmarse en aquello que esperamos, con seguridad, en el presente y en la eternidad. Dios nunca dejó de cumplir ninguna de sus promesas. Como lo dice David: “Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón”, Salmos 37:4.

Además de todo esto, debemos considerar seriamente que no podemos alterar la situación actual de ninguna manera. ¡Qué placentero entonces resultará el pensar que vamos a Aquel con quien podremos conseguir alteraciones agradables para nuestra vida en compañía de los nuestros!

“Confía en él; y él hará”. El labrador ara, allana la tierra y siembra, y luego deja la cosecha a los cielos. ¿Qué más puede hacer? No puede cubrir los cielos de nubes, u ordenar lluvias, o hacer salir el sol, o hacer descender rocío. Lo deja todo en las manos del Creador; esto es para todos nosotros la verdadera sabiduría: el confiar en la providencia de Dios y dejar los resultados en Sus manos y esperar Su bendición. Cuanto más nos angustiamos, peor para nosotros. Nuestra fe consiste en dejar al Señor lo que nosotros no podemos hacer. Es maravilloso ver, cuando la fe aprende a resistir en las pruebas con calma, que la aflicción no saldrá victoriosa.

Por lo tanto, cristiano probado, renueve cada día su confianza en Jehová. Deposite sus esperanzas en las promesas de las Escrituras. Esperar en el Señor significa no vacilar aunque se nos plante un león delante; sigamos la senda trazada por Cristo y por los apóstoles del Nuevo Testamento. Consideremos que “el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días”, Salmo 23: 6.

E.D.A.