La hora de la fe | #154

2020-09-20T05:06:14-04:00 19 de septiembre de 2020|E.D.A.|

En 1 Timoteo 4: 16, el apóstol Pablo le dice a su hijo en la fe: “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren”. Observemos el orden aquí: Timoteo debe primero tener cuidado de sí mismo, y luego de la doctrina. El creyente debe aprender a cuidarse a sí mismo, para llegar a cuidar a otros y debe igualmente cuidar y conocer la doctrina antes de enseñarla a los demás. La verdad es que para amar al prójimo como a uno mismo, se requiere tener primero autoconocimiento.

“Conócete a ti mismo” es uno de los más famosos aforismos de la antigua Grecia. Significa que la principal necesidad de una persona para acceder a la sabiduría es el autoconocimiento.

“Ten cuidado de ti mismo…”. Sabemos lo importante que es mantener control sobre nuestras vidas. Debemos estar en constante vigilancia para no caer en ligerezas que nos puedan perjudicar fácilmente. Autoexaminarse es descubrir dónde estamos espiritualmente y a dónde nos dirigimos. “La vida sin examen no vale la pena vivirla”, dijo un antiguo filósofo. Es fácil corregir al prójimo, pero es más desafiante y primordial hacernos una mirada introspectiva. Nunca ayudaremos verdaderamente a otro si perdemos nuestra autoridad moral, ética y sobre todo espiritual. Esto destaca la importancia de la vida personal en cualquier creyente en Cristo.

“…y de la doctrina”. También debemos vigilar lo que creemos. Creencias y prácticas equivocadas pueden conducirnos fácilmente al desastre espiritual. Debemos estar en guardia contra aquello que pueda persuadirnos de que, como vivimos, es más importante que lo que creemos. Por supuesto, ambas cosas son importantes; sin embargo, la creencia (“doctrina”) como la que practicamos en nuestra congregación (Iglesia Bautista Central de Caracas) es santo remedio contra las herejías, las malas costumbres y las mentiras. El corazón del cristiano necesita creer y practicar la doctrina que se encuentra en la Biblia. Un antiguo proverbio inglés reza así: “Ciertas costumbres y enseñanza son al principio telarañas; después, cadenas”.

Al permanecer en estas cosas de las que estamos hablando, es decir, cuidado personal y doctrina bíblica, “…te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren”. La versión, “Biblia del Peregrino”, de Luis Alfonso Schökel, dice: “Vigila tu persona y tus enseñanzas y sé constante. Haciéndolo se salvarán tanto tú como tus oyentes”. Lo que llama la atención de esta exhortación es el carácter que tenían los cristianos de los tiempos de Pablo y Timoteo, especialmente en las congregaciones del Señor.

Estimado lector: el compromiso cristiano es una vida de principios y valores establecidos en la Palabra de Dios; no es un programa de denominaciones religiosas, de personajes con gran renombre teológico, libros de autores de fama mundial, etc. El cristiano novotestamentario debe tener un nivel de cultura evangélica por encima de los niveles del mundo, a los niveles de Jesucristo. El hecho fundamental es que para el cristiano, su prioridad sea el ejercicio de la fe, de la santidad y el perfeccionamiento en el Señor.

E.D.A.