La hora de la fe | #214

2020-11-29T09:11:38-04:00 28 de noviembre de 2020|E.D.A.|

Ponga lo que ponga en una lista de virtudes cristianas, ponga en primer lugar la fe. La fe no solamente es una virtud, es el pórtico sagrado por donde pasan todas las demás virtudes. Si bien el apóstol Pablo dijo: “Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor”,  1 Corintios 13:13, “el mayor” no siempre es lo más importante ni lo más grande. La Biblia declara que, “… sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”, Hebreos 11:6.

Dios otorga Su gracia extraordinaria a la fe, no a las pasiones. La fe y no la ideología; la fe y no la religiosidad; la fe y no el espiritualismo, es quien siente a Dios. En verdad, quien perdió la fe tal como lo expone la Palabra de Dios, no puede perder ya más; lo perdió todo.

La fe no es ceguera, sino visión; no es timidez, sino arrojo; no es retroceso, sino avance; no es resignación, sino esperanza; no es temor, sino confianza; no es muerte, sino vida. Como lo dice la Escritura, es garantía de cosas que esperamos, demostración de cosas que no vemos (1 Corintios 13: 12). Un creyente no es menos que cualquier persona por tener fe en Dios, menos sabio, menos valeroso, menos íntegro, menos audaz. Al contrario, la fe cristiana le eleva y añade a su vida bendiciones que lo conducen a lugares celestiales.

En el Antiguo Testamento la palabra “fe” aparece sólo tres veces según la versión Reina Valera de 1960 (Números 35: 30; Isaías 57: 11; Habacuc 2: 4). Pero su poco uso no debe hacernos pensar que el Antiguo Testamento asigna poca importancia a la fe, ya que la idea, y no la palabra, es frecuente y generalmente se expresa por medio de verbos como creer, confiar o tener esperanza, términos que encontramos en gran cantidad. Pero en el Nuevo Testamento el uso de la palabra “fe” ocupa un lugar sumamente prominente, aparece más de trescientas veces. Esta insistencia en el tema de la fe debe verse enfocada en la obra salvadora de Dios en Cristo.

La fe es, indudablemente, de los conceptos más importantes en toda la Biblia. En todas partes se la presenta y se insiste en su importancia. Tener, bíblicamente hablando, fe significa abandonar toda confianza en los propios recursos humanos y entregarse sin reservas a la gracia de Dios. Tener fe significa aferrarse a las promesas de Dios en Cristo. La fe cristiana exige confianza plena en Dios y obediencia total a Su Palabra.

La gran galería de retratos de la Epístola a los Hebreos pasa revista a héroes de la fe del pasado, y muestra que, en cada caso, estos héroes, y no ídolos religiosos, ilustran la verdad de que “sin fe es imposible agradar a Dios”, Hebreos 11:6. La fe es “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”, Hebreos 11:1.

Confiemos en Dios sin desmayar. El mérito no está en la novedad, en los descubrimientos, en los avances científicos y religiosos, sino en el hombre de fe en Dios.

E.D.A.