La hora de la fe | #226

2020-12-15T02:59:14-04:00 12 de diciembre de 2020|E.D.A.|

Cuando el Señor está en control de nuestra vida, así es como vamos a mostrarnos. Las nueve actitudes del fruto del Espíritu están interrelacionadas entre sí, vienen juntas como un solo fruto de parte de Dios: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley”, Gálatas 5:22-23.

Estas actitudes no son como los dones del Espíritu; no recibimos una o más de estas actitudes en base a nuestra personalidad, sino que vienen juntas. ¡Qué maravillosos resultados son los del Espíritu y qué contraste con las obras de la carne! (Gálatas 5: 19-21). Es una experiencia diaria del creyente que se alimenta en la Palabra, que ora y obedece lo que dice la Biblia.

El fruto del Espíritu viene de adentro, por el poder del Espíritu, de la Biblia y de la oración que nos transforman a la semejanza de Cristo. Después de la conversión, los cristianos disfrutamos de inmediato del fruto del Espíritu; experimentamos la nueva naturaleza espiritual que se encuentran en la de Cristo. Este fruto es producto del control del Señor sobre nuestras vidas particulares, no podemos obtenerlo sin Él.

No hay tal cosa como una entrega parcial del fruto del Espíritu. No es como hacer un pedido por teléfono, en el que podemos pedir naranjas y no toronjas; aguacates y no tomates. Los cristianos nacidos de nuevo recibimos juntas las nueve características mencionadas por el apóstol Pablo. No es posible que un creyente que ande en el Espíritu, bajo su control, tenga amor pero no gozo, paz pero no paciencia, bondad pero no fe. Si estamos llenos de la mente de Cristo (1 Corintios 2: 16), que es otra manera de decir que estamos bajo la influencia del Espíritu, entonces esa mente del carácter cristiano se manifiesta en nuestro diario vivir.

Por ejemplo, habrá el amor de la voluntad, no el amor de las emociones, de la atracción física o el de los lazos familiares. Es el amor mostrado por el apóstol Pablo en 1 Corintios 13: 1-13, el amor más noble. Habrá gozo, es decir, una muy profunda satisfacción de que todo redunda para nuestro bien. Habrá paz, que significa una calma interior que viene del conocimiento de que las promesas de Dios son fieles y verdaderas. Habrá paciencia, la actitud que nos capacita para soportar las dificultades. Habrá bondad, excelencia moral y espiritual. Habrá fe, lealtad, honradez, mansedumbre, humildad. Habrá templanza, dominio sobre los impulsos, pasiones y apetitos no convenientes.

Luego Pablo añade esta interesante nota: “Contra tales cosas no hay ley”. Esto quiere decir que ninguna ley externa, humana, religiosa puede obligar al cristiano a tener o menospreciar el fruto del Espíritu. La ley no puede producir ni prohibir esas características del Espíritu. Es un maravilloso milagro que Dios produce en el cristiano que anda conforme al Espíritu y conforme a las Sagradas Escrituras.

E.D.A.