La hora de la fe | #341

2021-05-15T22:22:42-04:00 15 de mayo de 2021|E.D.A.|

Todo el país de Egipto fue quebrantado bajo los diez juicios de Dios (Éxodo capítulos 7 al 11). Siete veces en esos capítulos Dios le dice a Faraón: “Deja ir a mi pueblo”. Esta orden revela que Israel estaba en esclavitud, pero que Él quería su libertad para que pudieran servirle. Esta es la condición de todo ser humano que viene a este mundo: sin Dios es esclavo del mundo, de la carne y del diablo (Efesios 2:1-3).

“¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz?”, fue la respuesta de Faraón a la orden de Dios (Éxodo 5:2). El mundo no respeta la Palabra de Dios; para la persona sin Cristo son palabras mentirosas (Éxodo 5:2). Sin embargo, Dios sentencia a las naciones que rehúsan sus órdenes enviándoles sus juicios, revelándoles su poder, su descontento y su grandeza. Nos asombra que el pueblo de Israel haya mirado a Faraón para conseguir ayuda antes que Dios, el cual les prometió librarlos (Éxodo 5:15-19). Quizás algunas veces usted se ha visto entre dos fuegos, bien en el trabajo, en sus relaciones familiares, en la iglesia o con amistades, y presionado por los dos lados, no resuelve el problema como Dios quiere. En vez de decidirse por lo que Dios ordena, considera, como los capataces israelitas, priorizar lo económico y lo físico por encima de lo divino, pero esto nos hace esclavos del pecado. Para el creyente los problemas se resuelven con el Señor, pues “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, Filipenses 4:13.

¿Podemos en realidad experimentar esto? El poder que recibimos en nuestra unión con Cristo es suficiente para suplir toda necesidad y enfrentar todos los desafíos que surgen en esta vida. El Señor no nos concede condiciones superhumanas para lograr cualquier cosa o superar cualquier situación difícil; sí nos fortalece en la medida en que dependamos de Él, enfrentemos los problemas con fe y nos sostengamos firmes en los verdaderos principios y valores espirituales.

Los magos egipcios pudieron imitar algunos milagros de Moisés: convirtieron la vara en serpiente, el agua en sangre y el producir ranas… ¡pero no pudieron con los otros! En 2 Timoteo 3:8,9 se nos advierte que en los postreros días habrán predicadores religiosos que se opondrán a lo que dice la Palabra de Dios al imitar sus milagros; apóstoles y profetas falsificadores que engañarán a los creyentes al imitar lo que Dios hace(Véase lo que dice 2 Corintios 11:1-6, 13-15).

La clave de este devocional es que en Cristo somos liberados de la esclavitud del mundo, de la carne y del diablo. Este gran suceso tiene su origen en la obra de Cristo en la cruz y en su resurrección (Juan 8:31-36). Jesús mismo es la verdad que nos liberta. Es la fuente de la verdad, la norma perfecta de lo que es bueno. Nos liberta de la esclavitud del pecado y del autoengaño.

E.D.A.