La hora de la fe | #408

2021-08-01T09:25:37-04:00 31 de julio de 2021|E.D.A.|

Hay grandes lecciones en este texto: “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero”, 1 Timoteo 1:15. El que Pablo se considerara el primero entre los pecadores, cae como un golpe que nos deja aturdidos. No sabemos qué pensar. Si dijera: “entre los apóstoles yo soy el primero”, o “entre los cristianos soy la estrella, el más sobresaliente”, posiblemente lo entenderíamos. Aunque por modestia jamás lo dijera, todo el pueblo de Dios lo calificaría así. Pero esto de que el autor de la mayoría de las epístolas se considerase el más grande de los pecadores, suena casi increíble.

Pero no; el apóstol habla con absoluta sinceridad. No estaba fingiendo una humildad que no existe en el cristianismo; se consideraba el primero entre los pecadores por, quizás, estas razones:

1. Es una verdad innegable del creyente que mientras más santo es, más admite la necesidad de Cristo en su vida. El que no ha tenido una experiencia verdadera con el Señor es ajeno a este sentimiento; más bien puede creerse justo delante de Dios. Sólo un creyente piadoso admite que necesita más y más de Cristo. Si usted quiere vivir para Dios, debe admitir la necesidad de Cristo en todo su ser.

2. Pablo se consideraba el primero entre los pecadores porque tenía mayor conocimiento del Evangelio que los demás. Nadie, suponemos, pudo penetrar tan profundamente en los misterios de la fe cristiana como él. Cuanta más luz espiritual recibió, más se consideraba indigno de tanta bondad divina.

3. Pablo se consideraba el primero entre los pecadores porque nadie había perseguido tanto a los cristianos como él. Pero el Cristo resucitado lo confrontó; lo puso cara a cara con la verdad del Evangelio que tanto odiaba. Dios puede irrumpir en una persona con formas extraordinarias y la conversión se convierte en una experiencia muy distinta; pero no siempre es así. Cuídense de las personas que insisten en que usted debe tener algún tipo de experiencia particular con sobresaltos, éxtasis, llanto, desmayo o gritería. La debida manera se depositar nuestra fe en Jesús es aquella que Dios decide usar, no como lo establecen ciertos religiosos.

4. Pablo se consideraba el más grande de los pecadores porque luchó como nadie para ajustar su vida al ejemplo de Cristo. ¡Cómo gemía y lloraba por alcanzar el ideal espiritual ordenado por el Señor! Recordemos lo que llegó a decir: “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia”, Filipenses 1:21.

Si Pablo se consideraba el primero de los pecadores, fue porque Cristo era lo primero en su vida. Nuestra sociedad rinde culto al poder, a la influencia, a la riqueza, al hombre. Pero conocer y obedecer a Cristo, como lo hizo Pablo, es lo más grande que se puede tener. No hay nada religioso que podamos hacer para “ganarnos” el derecho a ser un cristiano como el apóstol Pablo, excepto hacer de Jesucristo como lo hizo Pablo.

 E.D.A.