La hora de la fe | #414

2021-08-08T08:13:56-04:00 7 de agosto de 2021|E.D.A.|

Efesios 6:10-18 describe la armadura de Dios para el creyente. Se trata de una armadura moral y espiritual que se debe llevar todo el tiempo. Es muy claro que el Señor provee para cada cristiano, iglesia y familia de un conjunto de “armas” que sirven para actuar como medios de defensa y ataque contra enemigos visibles e invisibles. Todo el cuerpo, alma y espíritu necesita “fortalecernos en el Señor, y en el poder de su fuerza”. Aunque los cristianos profesantes estamos seguros en las manos del Señor, debemos batallar hasta que Él venga, porque Satán lucha constantemente en contra de todos los que estamos de Su lado. Por lo tanto, requerimos de poder sobrenatural para vencer toda dificultad. Debemos darnos cuenta de que no luchamos solamente contra las dificultades materiales y físicas, contra enfermedades y enemistades, sino también contra ciertas modas, estilos de vida no establecidos por Dios; valores y principios rechazados por gobiernos y culturas anticristianas, leyes que se anteponen a la Ley de Dios. ¡Qué mundo el nuestro! Es cierto sentido se parece al de Sodoma y Gomorra.

La armadura de Dios (Efesios 6:10-18) es para ser más que vencedores. Esto nos recuerda al apóstol Pablo: “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó”, Romanos 8:37. Este versículo contiene una de las promesas más reconfortantes de las Escrituras. Los creyentes siempre hemos tenido que enfrentar dificultades de diversas formas; pero Pablo resalta que es imposible que algo nos derrote cuando estamos unidos a Cristo.

La equipación que el apóstol Pedro usó en el huerto de Getsemaní (Mateo 26: 47-53), cuando trató de vencer al enemigo con la espada, debe servirnos de lección para no cometer el mismo error. Moisés cometió la misma equivocación cuando mató al egipcio; eso no formaba parte del plan de Dios cuando se propuso liberar a Su pueblo del rey Faraón.

La única manera de vencer las dificultades, incluyendo el miedo y la desesperanza, es con “la armadura de Dios”. Es triste cuando algún creyente no conoce las provisiones que Dios ha hecho para andar en victoria. La mundanalidad es un enemigo fuerte, de modo que la Biblia nos exhorta a que nos revistamos de la armadura de Dios. Es importante que el cristiano no dé lugar a lo maligno; o sea, que no deje ninguna área desprotegida. El creyente que anda en luz no le da al enemigo oportunidad para derrotarlo. “Pero si andamos en luz, como él (Cristo) está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado”, 1 Juan 1:7.

“La armadura de Dios” es más que suficiente para ganar batallas morales, físicas, emocionales, materiales y espirituales, ¡tiene la fortaleza y el poder del Señor! “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, Filipenses 4:13.

E.D.A.