La hora de la fe | #444

2021-09-11T15:45:53-04:00 11 de septiembre de 2021|E.D.A.|

En el libro de Proverbios, capítulo 30 y versículos 24-28, encontramos cuatro cosas pequeñas: “Cuatro cosas son de las más pequeñas de la tierra, y las mismas son más sabias que los sabios: Las hormigas, pueblo no fuerte, y en el verano preparan su comida; los conejos, pueblo nada esforzado, y ponen su casa en la piedra; las langostas, que no tienen rey, y salen todas por cuadrillas; la araña que atrapas con la mano, y está en palacios de rey”. Estos versículos representan a cuatro seres que sobreviven debido al instinto natural que Dios les ha dado proporcionado.

Las hormigas nos enseñan mucho acerca de la preparación. Son un pueblo no muy fuerte, pero progresan mediante la planificación y el trabajo, mediante la unión y la perseverancia. Aisladas, son frágiles en todo sentido, pero unidas y disciplinadas resultan productivas, fuertes y victoriosas. ¡Qué lección de sabiduría al actuar en el tiempo indicado!

Los conejos tienen la virtud de construir su casa debajo de una roca, son sabias a la hora de decidir y buscar un refugio seguro. Es aconsejable imitar al conejo, al hacerlo jamás nos dedicaremos a construir nuestro presente y futuro sobre la arena. Debemos hallar refugio en cimientos espirituales; solamente una vida fundada en la obediencia a la Palabra de Dios permanece en pie, segura y santa.

La langosta es uno de los insecto del que más se ocupa la Biblia. Siempre vuela juntamente con otras, se caracteriza por la coordinación y los objetivos propuestos, todas salen en cuadrillas organizadas. ¿Qué dijo anteriormente Salomón? “Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo”, Proverbios 11:14. Una congregación necesita y utiliza líderes y consejeros sabios. La perspectiva y el entendimiento de una persona, familia o iglesia se ven severamente amenazadas cuando no se comprende la misión, el compromiso y la lealtad. Para ser de bendición en casa, en la iglesia o en el trabajo, hay que buscar el consejo de los entendidos; una buena decisión se toma con consejeros prudentes y sabios.

Las arañas son torpes y frágiles, pero estas criaturas son ingeniosas y plantan sus redes en el templo, en las casas, en las cavernas, en los árboles e incluso en un palacio. Donde otros animales no pueden estar, ellas se hacen presentes. ¿Cómo es posible tanta audacia? Sencillamente por sus quehacer constante, por su deseo de construir su habitación a cualquier precio. Esto dice en Eclesiastés 7:8: “Mejor es el fin del negocio que su principio; mejor es el sufrido de espíritu que el altivo de espíritu”. Para terminar lo que se empieza se requiere mucho trabajo, autodisciplina y paciencia. Cualquiera que tenga visión puede comenzar un proyecto, pero la visión sin sabiduría a menudo puede tener resultados frustrantes.

En conclusión, si una hormiga se prepara durante la primavera, no sufrirá de hambre en el invierno; si el conejo es vulnerable a la destreza del cazador, vive seguro al usar un buen refugio; si la langosta se une a otras y juntas avanzan con orden, pueden devastar cualquier campo; si la araña construye su casa en cualquier lugar, es por ser sumamente laboriosa. Estos hechos naturales deben tomarse como metáforas o símiles y aplicarlas a la vida cristiana.

E.D.A.