La hora de la fe | #486

2021-10-31T05:06:04-04:00 30 de octubre de 2021|E.D.A.|

Los especialistas en problemas sicológicos nos dicen que necesitamos saber cómo dominar el temperamento. La Biblia nos enseña mucho más que los expertos en cuestiones emocionales. En ella Pedro nos dice cómo debemos vivir: “Por eso, mi consejo es que pongan todo su empeño en: Afirmar su confianza en Dios, esforzarse por hacer el bien, procurar conocer mejor a Dios, y dominar sus malos deseos. Además, deben ser pacientes, entregar su vida a Dios, estimar a sus hermanos en Cristo y, sobre todo, amar a todos por igual. Si ustedes conocen a Jesucristo, harán todo eso, y tratarán de hacerlo cada vez mejor. Así, vivirán haciendo el bien”, 2 Pedro 1:5-8, traducción en Lenguaje Actual.

En el libro “Cristo, el dolor y yo”, de J. Garrastegui, encontramos:

“La humildad…

• te hace conocer el límite de tus fuerzas,

• te revela los propios defectos para corregirlos,

• no te consiente despreciar a nadie,

• te inclina a aprovecharte del consejo y ejemplo de los buenos,

• te hace sentir como propios las necesidades y miserias ajenas,

• te hace mirar con frivolidad indigna el afán del aplauso

• te hace vivir en la verdad de lo que eres ante Dios y tu conciencia, entregándote sin reservas a su servicio y al de tus hermanos”.

La fe cristiana tiene que ser más que creer en hechos ciertos; debe traducirse en acción, en desarrollo del carácter y en la práctica de la disciplina ética y moral. Ese carácter y práctica cristiana no se produce automáticamente; requieren disciplina y arduo trabajo y deben ser parte constante de la vida cristiana. En este sentido, es Dios quien nos capacita a través de su Espíritu, de su Palabra, la Biblia.

Dios quiere producir en nosotros el carácter de Cristo. Pero esto solo es posible cuando obedecemos y nos comprometemos con el Evangelio de Cristo. Nuestra fe debe ir más allá de lo que creemos y memorizamos, para convertirnos en parte dinámica de nuestra vida cristiana. Una persona que dice que es cristiana, sin manifestar cambios éticos y morales, valores y principios bíblicos, no ha entendido lo que es la verdadera vida cristiana.

La vida cristiana no se vive para honrar a Dios sin esforzarse como es debido. Aunque Dios ha derramado su Espíritu Santo en el creyente, el cristiano mismo tiene la responsabilidad de practicar lo dicho por el apóstol Pedro al comienzo de este escrito.

E.D.A.