La hora de la fe | #492

2021-11-11T01:50:05-04:00 6 de noviembre de 2021|E.D.A.|

Se dice que “lo que pensamos determina lo que somos”.  Pero la Biblia nos dice: “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él”, Proverbios 23:7a.

En un mundo donde diversas voces compiten por nuestra atención, debemos aprender a pensar conforme a la Biblia, de modo que podamos distinguir lo bueno de lo malo. La Biblia no es simplemente un libro que se lee para informarnos.  Se lee para transformarnos. Las palabras de la Biblia son la misma Palabra de Dios y ellas transforman nuestro corazón cuando meditamos en ella. Es un tesoro divino perfecto que nos transforma, nos ilumina, nos juzga, nos santifica y nos hace madurar.

Al leer los versículos que vienen a continuación, no les pase por encima rápidamente. Medite en ellos. Sáquele provecho para su mente y corazón. Dicen: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”, Josué 1:8. ¿Dónde debe estar la Palabra de Dios? En “tu boca” así como en el corazón. En otras palabras, debe formar parte de nuestro ser todo el tiempo. ¿Cómo puede ocurrir eso? Cuando meditamos en la Biblia “de día y de noche”. Es un principio sencillo: si nosotros saturamos la mente  con otras cosas, ellas saldrán igualmente durante una conversación o acción. Si nuestro corazón y pensamientos están llenos de la Palabra de Dios, eso es lo que va a salir de nuestra boca y lo que evidenciará nuestros hechos.

Cuando uno lee y medita un texto bíblico una y otra vez y analiza su significado, comienza a llenar su corazón de la mente de Cristo (1 Corintios 2:16). Por eso Dios nos dio un libro especial, la Biblia, no un video de música. Un video de música simplemente vuela con sonidos y palabras, y luego termina. Nos envuelve como una ola y luego salta a otra cosa. Pero las palabras en una página están detenidas allí, de modo permanente, “para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito”. Tener la  Palabra en un libro es la mejor manera en que Dios puede poner en nuestras manos y ojos la verdad absoluta.

Dios promete bendecir nuestras vidas con propósito mediante la lectura y aplicación de las Sagradas  Escrituras. Qué importante leer y meditar en estos versículos: “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche”, Salmo 1:1.  Si queremos ser bendecidos por Dios debemos deleitarnos en la ley de Jehová.

Fijémonos en la diversidad y perfección de las Sagradas Escrituras: “La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; el precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos. El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad, todos justos”, Salmo 19:7-9.  ¡Amén!

E.D.A.