La hora de la fe | #500

2021-12-19T06:44:20-04:00 17 de diciembre de 2021|E.D.A.|

Todos los libros tienen un autor. Si alguna obra literaria es hecha en colaboración con otros autores, se identifican. Los apóstoles Pablo y Pedro dijeron que las Escrituras de la Biblia fueron inspiradas por Dios: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”, 2 Timoteo 3:16. “…porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”, 2 Pedro 1:21.

Ningún otro libro ha tenido tantos enemigos. Sin embargo, si bien es cierto que la Biblia ha sido el libro más perseguido en el mundo, ha sido también el más amado. ¿Por qué? Porque trae un mensaje como ningún otro libro ha traído al mundo y es natural que haya despertado en el corazón humano sentimientos como ningún otro ha podido despertar.

Gente sencilla del pueblo, lo mismo que ricos y nobles, han encontrado en Ella el mayor consuelo para sus vidas. El príncipe Jorge de Transilvania leyó la Biblia veinte veces. Un rey de España la leyó catorce veces con un gran comentario cada vez. Un noble francés leía tres capítulos de rodillas cada día, orando entre versículo y versículo. Un preso cristiano, recluido en un calabozo oscuro a causa de su fe, habiendo podido conseguir el privilegio de tener una Biblia en su prisión, la leía cada día durante los breves momentos en que le traían una luz para alumbrarse a la hora de comer. Sus palabras fueron: “Puedo hallar el camino a mi boca en la oscuridad, pero más hallar las preciosas promesas de Dios en la Biblia en las horas más oscuras de mi vida”.

Esto salió de la pluma del autor de la carta a los Hebreos: “Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”, Hebreos 4:12.

La Biblia es divina, porque es la Palabra de Dios. Es viviente, en contraste con las palabras humanas que pasan y se olvidan. Es simiente viva e incorruptible, porque crea vida por doquier que va. Es efectiva, porque convierte el alma. Es cortante, más penetrante que toda espada de dos filos, porque hiere toda incredulidad, toda inmoralidad, toda mentira diabólica.

La Palabra de Dios es demasiada sagrada y su enseñanza una obra demasiada solemne, para jugar con ella o ignorarla. Si queremos llegar al corazón de Dios, hemos de hacer de la Biblia la espada del Espíritu. Si queremos llegar a los corazones humanos, hemos de hacerlo no con nuestras palabras, sino con la Palabra de Dios. Use, pues, este libro para acercarse a Dios, para oírlo y para llegar a las conciencias de nuestros pueblos y familias.

Bendigamos a Dios por la eficacia de Su Palabra sobre nuestras vidas. Permitamos que su poder bendito, penetrante y revelador logre los resultados más beneficiosos para todos. “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra”. “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino”. “Mi escondedero y mi escudo eres tú; en tu palabra he esperado”. “Defiende mi causa, y redímeme; vivifícame con tu palabra”, Salmo 119: 9,105,114,154.

E.D.A.