La hora de la fe | #521

2022-02-05T04:27:01-04:00 4 de febrero de 2022|E.D.A.|

Hoy en día estamos viviendo una época convulsionada por la enfermedad, los desastres naturales, la pérdida de los valores y tantas otras cosas que nos mantienen en zozobra, con temor de los que vendrán, hasta el punto que en muchos casos es motivo para desviarse de la fe, confundidos por promesas de felicidad, prosperidad y salud.

Es por esto que en el texto del Salmo 46:1,2 encontramos que Dios siempre está atento para ayudarnos, darnos refugio, seguridad y paz: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, y se traspasen los montes al corazón del mar”.

El poder de Dios es completo y su victoria final es segura. Sin duda ayudará a quienes lo aman y sirven. Aun frente a una destrucción total, Dios es nuestro refugio. No es un simple refugio temporal, es nuestro refugio eterno y puede fortalecernos en toda circunstancia. Pero cuando una persona lo abandona, lo ignora o lo niega, lamentablemente cae en el abismo de la desesperación.

Esta es la confianza que todo cristiano debe tener: que si está con su Señor, tendrá la paz que desea, la paz que prevalece sobre cualquier problema, sobre cualquier enfermedad, la seguridad que da el amor y servir a un Dios vivo y eterno, verdadero y poderoso. Como la gallina cubre bajo sus alas a sus polluelos, así quiere cobijarnos nuestro Dios, para tenernos cerca de Él, cuidar de nosotros, dándonos el calor y la seguridad que no encontramos en otro lugar.

Es por esto que las Escrituras nos exhortan a vivir bajo el calor y la seguridad del Señor. Siguiendo las enseñanzas que encontramos en la Biblia, jamás nos apartaremos del camino o de la fe correcta.

Qué pertinentes y que bien suenan a nuestros oídos los versículos que encontramos al final de una de las cartas del apóstol Pablo: “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las acechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”, Efesios 6:10-13.

Mantenga abiertas las líneas de comunicación espiritual con las Escrituras y la oración. Acumule verdad y sabiduría, disciplina y entendimiento, ¡y no los cambie por nada!

E.D.A.