La hora de la fe | #548

2022-04-08T13:47:43-04:00 8 de abril de 2022|E.D.A.|

En este devocional examinamos la diferencia entre fe y esperanza. Aquí yace uno de los malentendidos entre los cristianos de hoy día. Muchos cristianos se sienten frustrados y decepcionados en sus oraciones porque no reciben lo que esperan. Frecuentemente es porque tienen la esperanza, no la fe. Resulta que las promesas hechas por Dios son a través de la fe.

¿Cuál es la diferencia? ¿Cómo podemos distinguir entre la fe y la esperanza? La primera y principal diferencia es que la fe reside en el corazón, mientras que la esperanza reside en la mente. En Romanos 10:10, el apóstol Pablo dice: “Porque con el corazón se cree para justicia”. Y con anterioridad, el mismo Pablo declara: “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Más el justo por la fe vivirá”, Romanos 1:17. Esto coincide con lo que leemos acerca de Moisés: “Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al invisible”, Hebreos 11:27. ¿Cómo hizo esto? ¡Por fe! La fe en Dios es lo que produce la esperanza, la que llena nuestra mente del poder divino. La fe nos levanta sobre nuestras debilidades y nos permite usar las bendiciones de Dios. Alguien dijo: “El alma es la vida del cuerpo; la fe es la vida del alma y Cristo es la vida de la fe”. Por lo tanto, sea lo que sea que pongamos en el segundo lugar, pongamos la fe en el primero, ya que ella es la que produce la esperanza.

He aquí otra diferencia entre fe y esperanza: la fe es para el presente, mientras que la esperanza es para el futuro. Fe es la sustancia, algo que ya existe y saboreamos hoy; la esperanza es una expectativa, algo que mira hacia el futuro. Hay personas que suelen decir: “Creo que Dios ha de sanarme”, o “tengo la esperanza de que la situación del mundo cambie algún día”. Pero esto no es fe, pues la fe es algo para el ahora mismo. Quien siga dirigiendo su expectativa hacia el futuro, está sustituyendo esperanza por fe y esto no es bíblico.

Dios dice en su Palabra: “En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido”, 2 Corintios 6:2. Dios nunca se revela como “fui”, “seré”, sino como “soy”, el mismo de siempre, el que hace. Es decir, cuando la fe se pone en contacto con Dios, Él SIEMPRE está presente, SIEMPRE está obrando.

La fe nunca es estática. Dios no ha dejado nuestra vida sin Su provisión. “Jehová es mi pastor; nada me faltará”. Es mi Pastor ahora, lo necesitamos hoy. La fe, pues, es para el presente, como lo es la Biblia, la oración, la iglesia, mientras que la esperanza es para el futuro; para entonces tales cosas no serán necesarias, pues estamos completos en Cristo, perfectos y sin necesidad de ninguna cosa (Hebreos 13:12,13). Hoy vivimos por fe, la esperanza es una expectación del futuro. ¡Cristo es la única esperanza! “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro”, 1 Juan 3:2,3.

E.D.A.