La hora de la fe | #554

2022-04-24T03:15:26-04:00 22 de abril de 2022|E.D.A.|

En la sociedad contemporánea, muchos matrimonios y hogares se están deteriorando debido a la insensibilidad o indiferencia espiritual. Eso ocurre incluso entre los cristianos, aunque usted no lo crea. Actualmente hay matrimonios que se están deshaciendo, separando y otros divorciándose debido a la indiferencia de ambos cónyuges.

El texto bíblico de Efesios 5:21-33 nos dice cómo debe ser la vida entre esposos. ¿Cómo es esa vida? Es una vida que emana de la relación entre Cristo y los esposos. Por ejemplo:

1. Cristo es la prioridad. La vida en casamiento entre un hombre y una mujer debe priorizar el estudio de la Palabra de Dios y la oración. Cuando más cerca de la Biblia estén los cónyuges, más cerca estarán el uno del otro.

2. Amor constante. En el matrimonio el amor verdadero debe ser refinado en el Señor día tras día, a través de demostraciones de cariño, palabras de elogio, actitudes positivas, afecto, compromiso y diálogo abierto.

3. Programa unificado. El tiempo y los planes dentro del matrimonio deben emplearse en las cosas que realmente importan para el presente y el futuro. Lo divertido y efímero debe ponerse en segundo plano.

4. Personalidad compartida. No existen dos personas iguales. Las diferencias son normales y convenientes. Sin embargo, ellas deben servir para unir y no para separar. Hay que aceptar al cónyuge como es, a través de demostraciones de comprensión y humildad. Para la salud de relación conyugal, es imprescindible perdonar cualquier exceso con amor.

5. Una nueva vida. “La luna de miel” es una expresión que procede de un proverbio árabe, que dice: “La primera luna del matrimonio es de miel, y las segundas que siguen de hiel”. Hay que recordar que los árabes cuentan las lunas en lugar de por meses. En el matrimonio hay que ser realistas y no idealistas. El estado de los casados es un estado diferente al de novios. Una cosa es la boda y luna de miel y otra el matrimonio de por vida. Este excluye intereses personales, elecciones egoístas, objetivos exclusivos. Es una vida de relación permanente. El matrimonio es un dúo no un duelo. Ambos se sienten mucho más inducidos a querer amar, que ser amado (a). No obstante, la necesidad recíproca, estrecha, el conocerse mejor debe ser la nota sobresaliente en todas las experiencias de la vida interna y externa, íntima y pública.

E.D.A.