La hora de la fe | #560

2022-05-08T01:31:23-04:00 6 de mayo de 2022|E.D.A.|

Es sabido que, cuando a una comida le falta sal, suele decirse que está insípida o sosa, falta de sabor. Por cierto, la sal realza el sabor de los alimentos. Precisamente, esa es la diferencia que los cristianos deben hacer en el mundo. Cuando perdemos el deseo de dar sabor a la gente con el Evangelio, nos volvemos inservibles para Dios.

El Señor Jesús usó la sal para ilustrar las cualidades que deben hallarse en la vida cristiana: “Buena es la sal; mas si la sal se hace insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros mismos; y tened paz los unos con los otros”, Marcos 9:50.

Con respecto a usted, ¿ya pensó, aunque sea levemente, en sus familiares, amigos, vecinos? ¿De qué modo Dios podría usarlo como sal en la vida de ellos? ¿Existirán personas que viven cerca de su casa, que trabajan con usted o estudian en la misma escuela y no conocen las bondades del Señor Jesús? ¿Habrá gente atravesando dificultades, sufrimientos cerca de usted para que le demos un nuevo sabor a sus vidas?

Las enseñanzas de Jesús fueron escritas para ser obedecidas y compartidas como “luz” y “sal” en este mundo. Por ello, pida y ore por sus vecinos y compañeros. Establezca contacto con ellos. Invite a los tales a que lean la Biblia y vayan al templo de la iglesia para que descubran las verdades bondadosas del Evangelio.

Ser sal en medio de la sociedad significa vivir la fe, aplicar los principios y valores espirituales del Señor a nuestra vida y hablar de la salvación de Dios. Si los cristianos no nos esforzamos por hacer un impacto en la sociedad que nos rodea, somos de poco valor para Dios. Los cristianos no debemos confundirnos con los demás. En su lugar, debemos impactar positivamente, como el condimento que da mejor sabor a la comida. ¿Cuánto sabor cristiano pueda dar usted?

La sal también es símbolo de preservación, es emblema de incorrupción. Denota la validez del carácter y la sazón en el lenguaje del creyente, como bien lo expresa el texto de Marco 9:50 (leído anteriormente). La expresión del apóstol Pablo en Colosenses 4:6 debe tomarse muy en cuenta: “Sea vuestra palabra siempre con gracia. sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno”. Cuando hablamos a otros acerca de Cristo, es importante que seamos cordiales y agradables en lo que decimos, perdemos efectividad si no actuamos como sal y luz en este mundo.

E.D.A.