La hora de la fe | #563

2022-05-15T03:01:42-04:00 13 de mayo de 2022|E.D.A.|

Los cristianos somos nuevas criaturas desde nuestro interior (2 Corintios 5:17). No hemos sido reformados, rehabilitados o reeducados religiosamente; somos transformados o convertidos por el Espíritu Santo.

Entonces, en Cristo somos una nueva creación espiritual. Esto implica que en Él consideramos la vida cristiana como debe ser antes que la vida al estilo del mundo. Priorizamos la de la fe y la familia antes que las amistades del mundo. Anteponemos lo espiritual y lo eterno a lo material y efímero. Nos ocupamos de nuestra salvación por gracia divina con gratitud para con Dios. Vivimos la vida aprovechando bien el tiempo porque los días son malos.

El apóstol Pablo se nos da a conocer como lo dicho anteriormente: “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Así que, todos los que somos perfectos esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios”, Filipenses 3:13-15.

Posiblemente todos hemos hecho cosas de las que nos avergonzamos. Pero una vez que conocimos al Señor Jesús como nuestro Señor y Salvador, debemos dejar atrás todo aquello que no nos permite madurar y avanzar tal como lo hizo Pablo. Él usó el término “perfecto” para significar madurez y no ceder ante cualquier asunto que nos impida avanzar o perseverar en los caminos de nuestro Señor. Con cierta regularidad hay quienes se excusan diciendo que todavía tenemos mucho tiempo para emprender un estilo de vida agradable a Dios. Sin embargo, la instrucción para el cristiano es “proseguir a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”.

Según William Shakespeare, figura emblemática de las letras, “la perseverancia conserva el honor limpio”. No hay autoridad más sobresaliente que Cristo; de Él son estas palabras: “Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios” Lucas 9:62.

¿Qué quiere Jesús de nosotros? Perseverancia total. No tenemos derecho a elegir entre las ideas del Señor y las nuestras; debemos aceptar el costo del discipulado cristiano y estar dispuestos a abandonar, como lo hizo el apóstol Pablo, todo aquello que nos impida avanzar con paso firme y seguro. Cuando nos enfocamos en el Señor Jesús, no permitimos que nada nos distraiga de la manera de vivir que el apóstol Pablo llama “perfecta”.

E.D.A.