La hora de la fe

2020-05-05T14:16:44-04:00 4 de mayo de 2020|E.D.A.|

Ester es uno de los dos libros de la Biblia titulados con nombre de mujer (Rut es el otro). Drama, poder, romance, intriga, crueldad y la soberanía de Dios, son los ingredientes del libro de Ester. Mardoqueo, el primo hermano y padre de crianza de Ester, llegó a ser empleado del gobierno y durante el ejercicio de su cargo frustró un complot de asesinato contra los judíos. Luego, debido al acto valeroso de Ester, se salvó una nación entera. Al ver la oportunidad que Dios le daba (oculto y silencioso), la aprovechó. Su vida marcó una diferencia. Lea el libro y observe a Dios obrando en su vida.

Dice en 1 Corintios 2: 7, 8, “Más hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestino antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció…” La sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría divina oculta, se deja ver en el libro de Ester, desconocida para el rey Asuero, para el enemigo de los judíos Amán, mas no para Mardoqueo y Ester, gente perteneciente al pueblo de Dios ¡Qué bendición el hecho de pertenecer al pueblo de Dios!

El tema del libro cuenta como la nación judía fue rescatada de la extinción por la Providencia de Dios. En ninguna parte se menciona el nombre de Dios, ¡pero su mano no falta en ninguna parte! Él está de pie en algún punto de la sombra del palacio del rey controlando todo.

En Ester vemos otra vez el odio de Satanás y de la gente impía hacia el pueblo de Dios. Si Amán hubiera tenido éxito en su complot, la nación judía hubiera sido exterminada. Piense lo que esto hubiera significado en el huerto de Getsemaní y en la cruz con el Señor Jesucristo. Qué sería de la simiente de Cristo si Satanás lo hubiera vencido; cualquier “Amán”, nación, gobierno, o ejército enemigos del Evangelio de Cristo, le habría exterminado. ¡Gracias Dios por su don inefable!, 2 Corintios 9: 15.

Es importante señalar algunas verdades que se ponen de manifiesto en el libro de Ester:

1. El Dios de los judíos, bíblico, es soberano y demuestra su poder Redentor en el momento de más necesidad de su pueblo. Desde que Dios declaró la guerra a Satanás (Génesis 3: 15), éste y su simiente han estado luchando contra Cristo y sus redimidos.

2. La solidaridad y el apoyo en el dolor y la angustia, brindan una magnífica oportunidad de vivir la fe, la esperanza y demostrar los valores éticos, morales, familiares y espirituales que se tienen en la vida cristiana. ¡No hay estilo de vida terrenal como la cristiana!

3. Dios nunca está callado ni ausente ante el posible “exterminio” de la iglesia del Señor (Mateo 16: 18). Para todos los que conformamos una iglesia local, nadie podrá privarnos de tan grande privilegio. (Apocalipsis 2: 10; 3: 8)

4. El rechazo público de la reina Vasti demuestra que ella tenía sentido de dignidad y autoestima; no era un objeto que podía ser enseñado y exhibido como un trofeo de guerra. Era una persona que debía respetarse y dignificarse. Lo mismo debe suceder con el cristiano con Cristo. El honor espiritual y moral jamás debe mancillarse, cueste lo que cueste.

El libro de Ester terminar con la exaltación de Mardoqueo: “El rey Asuero impuso tributo sobre la tierra y hasta las costas del mar. Y todos los hechos de su poder y autoridad, y el relato sobre la grandeza de Mardoqueo, con que el rey le engrandeció, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Media y de Persia? Porque Mardoqueo el judío fue el segundo después del rey Asuero, y grande entre los judíos, y estimado por la multitud de sus hermanos, porque procuró el bienestar de su pueblo y habló paz para todo su linaje”, Ester 10: 1-3. Mardoqueo era un verdadero patriota usado por Dios en una época de gran tribulación para el pueblo judío. No buscó su propio beneficio, sino que hace usó del poder de Dios a favor de su pueblo. Sería magnífico que cada creyente fuera para su iglesia y para su país como un Mardoqueo, esforzándose por su bienestar, seguridad y fe de acuerdo a su capacidad. Dice en 1 Juan 2: 17: “Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”.

E.D.A.