La hora de la fe | #109

2020-08-02T09:27:36-04:00 29 de julio de 2020|E.D.A.|

En la Palabra de Dios muy a menudo se halla el término “no temas”. Existe un constante énfasis a confiar en el Señor. Y es que con cierta regularidad el temor es una especie de lazo que nos impide ejecutar la fe cristiana.

En Proverbios 29: 25, tenemos un proverbio doble, cada parte del cual es verdad en sí mismo: “El temor del hombre pondrá lazo; Mas el que confía en Jehová será exaltado”. El que teme al hombre está en gran peligro; el que confía en el Señor no tiene ninguna clase de peligro. Confiar en Dios es el gran antídoto contra el temor del hombre.

Un peligro muy común: “El temor del hombre pondrá lazo”. A veces conduce a la persona a grandes errores, manteniéndolas como pájaros prendidos en su jaula. Por ejemplo, Aarón cedió al clamor popular del pueblo e hizo un becerro de oro (Éxodo 32: 1-5). Saúl tuvo más cuidado de ser honrado por el pueblo que agradar a Dios (1 Samuel 13: 7-10). Pilato temió que se presentara una queja de él al César y por ello hizo traición a su conciencia (Marcos 15: 6-15). Pedro negó a su Maestro por temor a una simple criada (Mateo 26: 69, 70).

Muchas veces el temor a la gente mantiene a muchos apartados del Evangelio, de la iglesia, de la Biblia. Temen que sus amistades y/o familiares se enojen. Hay quienes dejan de convertirse a Cristo por temor a la sociedad y así entran en la categoría de la primera parte de nuestro versículo. Reducen su dignidad y conciencia por temor a los demás. Les impiden muchos deberes que requieren valor. Jonás no fue a Nínive por temor de ser tomado como un falso profeta si Dios perdonaba la ciudad (Jonás 4).

Al leer acerca de esos personajes notamos que “El temor del hombre pondrá lazo”. ¡Qué terrible enemigo! Muchas almas han sido engañadas por el temor y llevadas a la ruina espiritual. ¿Teme usted a los hombres? ¿A los ídolos? ¿A las acusaciones? ¿Al desprecio? ¿A los paganos? ¡Ojalá que no!

La segunda parte del texto resulta maravillosa: “más el que confía en Jehová será exaltado”. El que confía en el Señor está libre del temor del hombre (Hechos 4: 19; 5: 29). Dios es con nosotros, con los creyentes en Cristo Jesús; por lo tanto, somos fuertes en la fe y no debemos atemorizarnos por lo que puedan hacer o decirnos los hombres. El que confía en el Señor “son como el monte de Sión, que no se mueve, sino que permanece para siempre”, Salmo 135: 1. El secreto de la constancia es confiar en el Señor debido a que Él nunca cambia y nunca nos desampara. Las ideas, las modas, los rumores, las murmuraciones de este mundo pasarán; Dios permanece fiel. El temor y hasta la amenaza de los hombres, se opondrán a cualquier cosa que se relacione con la fe cristiana; sin embargo, en vez de eso debemos confiar y esperar en el Señor; le debemos obediencia, amor y lealtad. (Véase Isaías 41: 10, 13, 14; 43: 1, 5; 44: 2, 8).

Por favor, note en toda la Biblia cuántas veces se repite que Dios es fiel y que no hay nadie que se pueda comparar a Él (Isaías 40: 18, 25; 43: 10, 11; 44: 6, 8; 45: 5, 6, 14). Cada una de las páginas de la Biblia expone la insensatez del hombre y de los ídolos y exalta la grandeza de la misericordia de Dios. ¡Dios es siempre lo suficientemente grandioso!

E.D.A.