La hora de la fe | #347

2021-05-22T21:56:28-04:00 22 de mayo de 2021|E.D.A.|

Cuando vemos a Moisés alejado, a la edad de cuarenta años, de todos los honores y de la magnificencia de una corte, para pasar otros cuarenta años en la soledad del desierto, podemos imaginar que descansaba, sin emprender una vida de servicio a Dios. Pero no fue así.

El singular capítulo 3 de Éxodo, está lleno de significado espiritual. Un nuevo día amaneció y todo cambiaría para Moisés y el pueblo de Israel. Cuando esa mañana Moisés apacentaba las ovejas de Jetro su suegro y llegó hasta Horeb, monte de Dios, no tenía idea de que se encontraría con el “YO SOY EL QUE SOY”. ¿Qué otras personas en las páginas de la Escritura se atrevió a usar ese mismo nombre?

Permita Dios que nosotros podamos conocer y comprender por experiencia propia lo que significa ese nombre y lo que hay detrás de Él. Consideremos lo que vio y oyó Moisés estando en el monte de Dios: “Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Hored, monte de Dios. Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego y la zarza no se consumía. Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema. Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es”, Éxodo 3:1-5.

Este es un cuadro que refleja la grandeza de Dios; majestad, gloria y poder que nunca se consume. El alma que conoce un poco lo que es tener comunión con el Dios que resucita a los muertos, que hace temblar la tierra y traspasa los montes al corazón del mar, no tiene por menos que “quitarse su calzado”. Quitarse el calzado encierra la idea de reverencia, de temor, de humildad, de servicio. Si bien Dios es nuestra Padre celestial, es además nuestro Señor Soberano. Acercarse a Él de una manera frívola, irrespetuosa, indiferente, es falta de espiritualidad. El creyente debe acercarse a Dios como lo encontramos en Juan 4:23: “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren”. ¿Nos acercamos y adoramos a Dios al estilo de Moisés?

Una de las más dichosas ocupaciones del alma regenerada, es seguir las órdenes de Dios en todas las circunstancias y acontecimientos en las cuales se encuentre, ya sea en el desierto cruel o en la casa de Jehová, en la tranquilidad de su hogar o en el bullicio de este pobre mundo. Para el creyente en Cristo el “YO SOY EL QUE SOY”, un nombre humanamente indescifrable, pero importantísimo para el cristiano, implica o indica Su fiel amor y cuidado y Su deseo de redimir a su pueblo y de vivir en comunión con ellos. Es significativo que cuando Jesús nació se llamó Emanuel, que significa “Dios con nosotros” (Mateo 1:23).

Moisés nos dejó el ejemplo de una adoración adecuada de temor reverente en presencia de lo divino; nos mostró la calidad de santidad que debemos mostrar delante de Él. Santidad quiere decir separación del pecado o de toda maldad, y dedicación a la verdad y la justicia de Dios. Lo que hace santo al cristiano no es el lugar, los rituales, los aspavientos religiosos o tradiciones, sino la piedad, la devoción y el servicio al Señor.

E.D.A.