La hora de la fe | #353

2021-05-30T08:35:09-04:00 29 de mayo de 2021|E.D.A.|

Saber qué hacer, es entender; saber qué se debe hacer, es sabiduría. Enseñar con el ejemplo, es un reto de la Palabra de Dios. De esto trata el Salmo 101. David quería que cada hábito y actitud, cada amigo y empleado, cada casa y corazón, reflejara el enfoque o estilo de vida agradable a Dios.

Los primeros cuatro versículos del Salmo 101 comienzan así: “Misericordia y juicio cantaré; a ti cantaré yo, oh Jehová. Entenderé el camino de la perfección cuando venga a mí.  En la integridad de mi corazón andaré  en medio de mi casa.  No pondré delante de mis ojos cosa injusta. Aborrezco la obra de los que se desvían; ninguno de ellos se acercará a mí. Corazón perverso se apartará de mí; no conoceré al malvado”. ¡Qué maravilla!

David sabía entender la ley del Antiguo Testamento y sabía que la ley de la santidad debía ser un sello en su administración y en su casa. ¿Por qué? Porque el carácter de Dios irradia justicia, verdad, santidad y misericordia. Pero no era suficiente conocer o saber esto de Dios. David tuvo que esforzarse e introducir estas verdades en sus decisiones diarias como rey y jefe de familia.

Esa debe ser la meta de cada cristiano también: conducta intachable, corazón puro, un andar santo. Esto afecta nuestros hábitos, escoger a los amigos y seleccionar las actividades. Como un comentarista ha descrito: “David nutría las ocupaciones con una administración limpia de arriba abajo”.

Para vivir como lo dice el Salmo 101, se necesita tanto nuestros esfuerzos como la ayuda de Dios; es decir, es una cooperación entre Dios y el creyente. Cada uno tiene su parte bien definida en las Sagradas Escrituras. Tal vez David escribió este salmo al comienzo de su reinado, cuando estableció las normas que quería seguir. Sabía que si quería andar por el camino de la perfección, necesitaba la ayuda de Dios tanto como su vida piadosa. Era un asunto de él y Dios. En otras palabras, lo divino y lo humano tenían que funcionar.

Podemos andar por el camino intachable si contamos con la ayuda de Dios (v.2), si evitamos mirar la maldad (v.3), si no nos asociamos con los malvados (v.4), si no difamamos (v.5) y si evitamos la vanidad (v.5). David dijo que mantendría sus ojos en “…los fieles de la tierra” (v.6). En otras palabras, escogería como modelos y amigos a quienes fueran veraces, justos y piadosos. Nuestras amistades tienen una profunda influencia en nuestra vida. Debemos asegurarnos de tener por amistades, socios, compañeros de trabajo y de estudio a los que son honestos, fieles a Dios y su Palabra. El entorno social convive con nosotros, esto es una gran verdad que no podemos evitar. La sociedad muchas veces nos condiciona, nos ayuda o perjudica, sin duda alguna; son muy pocas las personas con las cuales podemos compartir pensamientos elevados, principios y valores en concordancia con lo establecido en la Palabra de Dios (2 Corintios 6:17; Apocalipsis 18:4).

E.D.A.